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LGTBIQ...

LGTBIQ...¿Cuántas letras más hacen falta para reivindicar la identidad sexual? ¿Llegará un día en que 'lo diferente' sea tan 'normal' como para no tener la necesidad ni de etiquetarlo ni de celebrarlo?

Ayer entré en una pequeña librería de barrio reinventada que defiende el valor de la cultura lejos de grandes superficies. Al pagar encontré un montón de libros feministas apiñados como chicles de menta en cajas de supermercado. Todavía estamos en este discurso, -pensé-. No parece que hayamos cambiado de siglo. ¿Realmente hemos evolucionado?

Poco antes, en una sesión individual, una alta ejecutiva de multinacional me hablaba de las diferencias en reconocimiento laboral por cuestión de género. En las modernas empresas del siglo XXI se sigue considerando a las mujeres, tanto heterosexuales como lesbianas, un sexo inferior en derechos y oportunidades. Las grandes organizaciones incentivan, como los estantes cerca de las cajas, el liderazgo femenino para equilibrar la escandalosa y polarizada balanza.

Poco después, vi una película sobre la vida y obra del matemático Alan Turing. Destaco una frase de la peli que dice: 'A veces es la gente de la que nadie imagina nada, la que hace las cosas que nadie imagina'. 




Gracias a que Alan Turing no era 'normal' y tras más de 50 años de guardar el secreto de sus logros al descifrar 'la Enigma', los investigadores han estimado que su 'máquina' redujo la duración de la guerra en más de 2 años y salvó más de 14 millones de vidas. A pesar de la hazaña, por mandato del gobierno, el juez le dio a elegir entre 2 años de prisión o castración química con terapia hormonal cuyas consecuencias físicas y cognitivas fueron devastadoras. Tras un año de tratamiento, el 7 de Junio de 1954 Alan Turing se suicidó con 41 años. Entre 1885 y 1967, 49.000 homosexuales aproximadamente fueron condenados de 'indecentes graves' según leyes británicas.

En la actualidad, en el 2.017 en 77 lugares del mundo las relaciones entre personas del mismo sexo es considerada delito; unas veces se castiga con cárcel, otras con cadena perpetua y otras, incluso, con pena de muerte. En 2.013, hace tan sólo 4 años, la reina Isabel II concedió a Alan Turing el 'perdón real póstumo' en honor a sus logros sin precedentes. ¿Qué pasó con el resto de los 'indecentes' juzgados?

La vida de Alan Turing es un ejemplo para que la inmensa mayoría de mortales, que no somos genios e independientemente de nuestro sexo y orientación, tengamos presente el derecho a la libertad de la persona a ser lo que es, tal cual es, y, punto.

(Ojalá no hagan falta 'semáforos' e 'international World Pride Gay' que lo recuerden).

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