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Las palabras y sus significados



'Mi mac' habla en 'hectápodo', un lenguaje extraterrestre para algunas personas en las empresas. Me divierte decodificar las palabras y sus significados cuando facilito formación en habilidades de relación, comunicación y liderazgo. Utilizo los caprichos de mi ordenador antes de pasarlos a 'pdf ' y 'ppt' como ejemplo de lo subjetivo de nuestras mentes.

Las palabras significan algo distinto para quien las dice y quien las escucha. En general, entendemos lo mismo cuando alguien emite una pregunta del tipo: ¿Me das un vaso de agua? Sin valorar cuánta sed tiene el que pide, qué tipo de vaso le gusta más, cuál es la cantidad de agua que espera y cómo puede reaccionar el receptor sin un 'por favor' que acompañe a la pregunta, un vaso de agua es un vaso de agua.

Supongamos que la petición se atiende y el solícito receptor coloca un vaso de agua fuera del posavasos por prisa o descuido, o demasiado a la derecha, o bien, demasiado a la izquierda, el que pide agua, aún sediento, se molesta a pesar de obtener lo que ha pedido.

Así somos en el Planeta Tierra, de lo más simple a lo más complejo, nos hemos especializado en generar conflictos. Es por eso que hoy en día está 'de moda' en las empresas decir que tenemos problemas de comunicación, cuando lo que queremos decir es que no encontramos soluciones para ponernos de acuerdo pacíficamente en acciones comunes.

Hace unos días me llamó el director de una prestigiosa escuela internacional de negocios para mujeres con alta capacidad y talento. Me dijo que había leído uno de mis artículos en una revista y que estaba interesado en conocerme. Accedí a un encuentro. En esta ocasión acudí sin 'mi mac' aunque a fuerza de usarlo pienso en 'hectápodo'. Puse a prueba las palabras y sus significados en una solemne sala de reuniones con pomposa mesa protocolaria. La inteligencia espacial nos permite a golpe de vista comprender más allá de las palabras el lugar que nos rodea y adecuar el lenguaje a utilizar si queremos que el interlocutor nos entienda.

Quise confirmar que estaba en lo cierto respecto a mis interpretaciones sobre el entorno. Aproveché la invitación del director de acomodarme frente a él, sugiriéndole que prefería sentarme a su lado. Así dio comienzo la escenificación del juego de sillas que confirmaría cuál sería el uso más adecuado del lenguaje. Descuadrado por el confort habitual de quien ofrece sillas enfrentadas, el director me propuso ocupar el asiento presidencial. Una vez que verifiqué que no lo quería para él, me senté en la emblemática silla accediendo a su ofrecimiento y quedando por fin a su lado. Poco después comencé a desplegar algunas preguntas que ponían de manifiesto mi estilo de liderazgo focalizando la cuestión que nos convocaba y facilitando el acuerdo de acciones a seguir como resultado de nuestro primer encuentro.

Desde mi punto de vista un buen líder no lo es del todo hasta que no comieza a liderarse a si mismo en la vida, tiene claro su propósito, visión y valores y los pone de manifiesto en coherencia con independencia del lugar y de la silla en la que se sienta. La reunión continuó adaptando mi lenguaje 'hectápodo' y creando en la puesta en escena el suficiente impacto tras asegurar el clima de seguridad y confianza que permite hacerlo en casa ajena. El encuentro fue enriquecedor para ambos. Novedoso para él, según me confirmó al despedirme y estimulante para mi porque sintonicé mi discurso para que el otro me entendiera desde su marco y código de referencia.

Los terrícolas que hablamos la misma lengua materna no siempre manejamos un idioma común. Si queremos hacernos entender, tenemos que adaptar nuestro lenguaje a registros intelectuales y emocionales, una vez que, y previamente nos hemos asegurado la confianza que evita, en la medida de lo posible, tomar decisiones inconscientes que podamos lamentar más tarde. El cerebro cuenta con una tríada de partes inseparables; neocortex o cerebro racional, límbico o cerebro emocional y reptil o cerebro reptiliano. Las funciones de los tres cerebros tienen sus especificaciones y aunque siguen en evolución no dejan de estar operativas aún cuando encuentran contradicciones.

Puede resultar sorprendente que una estructura sólida reforzada por un sistema político, social y econónico ancestral se sienta amenazada con un 'empujoncito' bien intencionado como acercamiento a un nuevo estilo de liderazgo necesario en la próxima segunda década del siglo XXI. Aligerar un decorado demasiado 'socrático' y aportar un modelo más 'platónico' pude resultar muy práctico si queremos hablar de cambio social patriarcal en estilos de liderazago colocando en valor lo femenino desde la intuición, sutileza y cercanía. '¿Qué tal si hablamos con ellos antes de agobiarles con las matemáticas?' Dice el personaje de Amy Adams (la lingüista) al de Jeremy Renner (el científico) en la película 'Arrival'.

Me gusta el personaje de Amy Adams en 'Arrival' como estilo de liderazgo femenino porque mantiene la calma, la objetividad y la templanza. Utiliza su inteligencia con preguntas poderosas que no admiten lugar a dudas y brinda ejemplos prácticos para que los interlocutores no sólo entiendan lo que quiere decir, sino que además les ayuda a tomar decisiones en situación de riesgo en la seguridad del Planeta.

La película 'Arrival' invita a cuestionarnos el sentimiento de amaneza de la mente estrecha y condicionada por las palabras y sus significados en un espacio temporal limitado y lineal. 'Guerra' en sánscrito puede traducirse como 'discusión' o 'desear más vacas' y ambos significados tienen matices distintos dentro de una negociación. Cuando James Cook llegó a Australia y preguntó por el nombre del característico animal del país, los aborígenes contestaron: 'Kan Ghu Ru'. El equipo del capitán Cook creyó que ése era el nombre del animal, aunque, en realidad, simplemente les decían 'no entiendo su pregunta'.

Despejar la subjetividad y considerar los pequeños detalles importantes en aspectos globales es fundamental para no caer en interpretaciones que pongan en peligro a las personas, a las empresas, a las culturas y a las civilizaciones. 'El lenguaje es el pegamento que une a un pueblo y es la primera de las armas que se esgrime en un conflicto'.

La ciencia y el lenguaje son dos piedras angulares para la humanidad. A mediados del 2.017 nos seguimos sintiendo atacados como si viviéramos en la selva rodeados de leones y serpientes. El cerebro reptiliano ha cedido su primitivo instinto de supervivencia al cerebro límbico y las emociones reactivas y descontroladas nos gobiernan en una jungla urbana que incapacita al neocortex a funcionar a pleno rendimiento. Pocas salidas nos quedan a esta encrucijada. No se trata de ser un cortex andante en el asfalto sino más bien de estar dispuesto a mirarse, a conocerse, a fusionar los tres cerebros en uno, a crecer y cooperar hablando de oportunidades y propósitos con confianza en vez de amenazas e intereses alimentados por miedos carentes de sentido.

El personaje de Amy Adams se quita el escudo protector, extiende sus manos al contacto con lo desconocido y se ofrece venciendo sus propias dificultades al máximo para inter(intra)comunicarse. ¿Quién está dispuesto a desnudarse ante otro de esta manera aún cuando ese otro sea de la misma especie?

La comunicación tiene un gran poder e influencia en las personas porque según lo que se diga, lo que se oculte, cuándo se diga, cuando no y cómo, puede hacer daño con manipulaciones y acusaciones sin fundamentos o bien, puede liberarnos de las trampas que hemos construido en la mente por miedo a vernos y aceptarnos tal y como somos y, a los demás, tal y como son.

La pregunta clave en 'Arrival' para los 'heptápodos' es: '¿Cuál es vuestro propósito en la Tierra?'. La respuesta: 'Ofrecer arma'. Y, rápidamente, la interpretación del engranaje terrícola es 'guerra' antes de confirmar con una pregunta '¿Qué significa arma para vosotros?'. ¡Cuánto nos cuesta preguntar y qué fácil nos resulta suponer!

A veces esperamos demasiado tiempo para obtener herramientas, unir las diferencias y a los líderes y permitirnos crecer en la oportunidad de colaborar juntos lejos de conflictos bélicos. Quien hoy ayuda mañana puede ser ayudado. Es la 'ley del dar y recibir y del recibir y dar' en equilibrio perfecto. Hay muchas cosas que no sabemos ni de los 'hectápodos' ni del que tenemos enfrente por muy vinculados que estemos. ¿Cómo podemos conocer al compañero, jefe, colaborador, si no conocemos a nuestras parejas, amigos, hijos, padres y, ni tan siquiera, nos conocemos a nosotros mismos?

No hay una correlación exacta entre lo que uno quiere decir, lo que dice y el significado que otro da a lo que oye o lee. El lenguaje está afectado por una memoria que se forja alrededor del espacio y del tiempo y para cada uno es distinto porque depende de condicionantes heredados y de las interpretaciones de las experiencias que se han vivido. ¿Cómo funciona la mente en realidad? ¿Qué daño causa la memoria atrapada en la subjetividad de las palabras y del tiempo? ¿Cómo llevar a cabo acciones en común sin caer en conflictos? ¿Quién lo sabe? ¿Quién tiene las respuestas?

Estamos atrapados en el espacio, el tiempo y la memoria. En base a estas variables construimos no sólo las palabras y sus significados, sino también lo que pensamos, sentimos y hacemos. ¿Qué salida tenemos mientras la ciencia revela el misterio? Tal vez poco más podemos hacer que aprender a conocernos para aceptarnos y agradecer cada acontecimiento que neutralice y objetive la subjetividad de nuestra mirada.

Las palabras y sus significados nos cambian el cerebro. Nuestro lenguaje determina nuestra forma de pensar y de verlo todo. Las palabras que usamos y la secuencia del pasado-presente-futuro que manejamos nos impiden ver lo simple que es todo y por eso mismo nos equivocamos una y otra vez. ¿Qué ocurriría si la memoria no siguiera una secuencia lineal y tuviera toda la información al completo, de principio a fin, aunque nos llegara en fragmentos aislados?

'La memoria es extraña, no funciona como pensaba. Estamos limitados por el tiempo y su orden. Hay días que definen nuestra historia más allá de nuestra vida', piensa en voz alta Amy Adams al incio de 'Arrival'. Hoy puede ser ese día, el día en el que empezar a definir nuestra historia de otra manera. ¿Estamos dispuestos? No dejemos pasar el tiempo con la esperanza de una vejez salvada de Alzheimer o a pie de tumba para conectar las piezas. ¿Qué sentido tiene semejante espera? ¿En qué cambiaría nuestra vida si viéramos hoy y ahora las piezas del pasado y del futuro?

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