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Haz un “stop”! Es un momento “hygge”!



Dinamarca es el país más feliz del mundo. Declara la ONU en el último Informe Mundial de la Felicidad. ¿Qué sucede con los daneses que se sienten más felices? Disfrutan de lo que llaman momentos “hygge”. Se pronuncia “juga”, quiere decir comodidad, bienestar y relajación. Son los pequeños placeres de la vida que se disfrutan en soledad o buena compañía. Planes sencillos, a precio cero o muy baratos; un paseo al sol, una bebida caliente en un día frío, un encuentro con alguien querido, acurrucarte en el sofá, el despertar de la primavera...

Javier hace memoria. ¿Cuándo fue la última vez que sintió esa calma y calidez? Le entristece advertir que su momento “hygge” se reduce a unos minutos de baño en la oficina donde trabaja doce horas. Ocupado en cumplir sueños prestados y comprar cosas que no necesita, olvidó tomar un respiro. Móvil en mano lee las recomendaciones; cuidar de uno mismo, de alguien querido y del entorno con un pequeño gesto, abrir la casa a encuentros a petit comité, recordar qué le gustaba de niño y hacer algo en esa dirección sin excusas. Se pregunta qué le ha pasado para renunciar a las pequeñas cosas que hacen de la vida algo grande.

Los vecinos del norte no sufren atascos porque van en bici a todas partes, la igualdad de género es un hecho, no un mito y respetan lo público como lo que es, suyo. Aunque tienen uno de lo niveles socioeconómicos más altos del mundo, le sorprende que el estilo de vida no sea consumista ni ostentoso sino sencillo, saludable, cooperativo y solidario. Javier no puede creer que el dilema de la felicidad se haya resuelto. El ser humano es un insatisfecho por naturaleza.

¿Sentirán los daneses insatisfacción? Y en caso afirmativo, ¿Cómo la manejan? Podrían arruinar la paz y tranquilidad quejándose por el frío, el escaso sol, la política o cualquier inconveniente que reste felicidad, sin embargo los daneses no se quejan. Quejarse no es “hygge”. Quién sabe si se sienten los más felices del mundo, lo cierto es que, con independencia de circunstancias personales y sociales, sustituir la queja por valorar los pequeños detalles cotidianos ayuda a que la insatisfacción crónica desaparezca.

Javier imagina millones de personas en los baños de las oficinas haciendo un stop. Un stop para exhalar el lamento, la frustración y la amargura. Un stop para hacer de la insatisfacción algo útil. Un stop para tomar un impulso que moviliza hacia lo que de verdad importa. ¿Cuáles serán los resultados de la ONU en el Informe del año que viene?

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