El viaje a Oresund


Una vez un amigo me contó que no hace falta ir a ninguna parte. Que se pueden vivir mundos entre cuatro paredes. El afuera es una ilusión que creamos desde dentro. Áun así, él sale a escalar. Quizá no pueda experimentar altas cumbres de montaña desde el salón de casa. Uno de los pioneros en surcar el espacio decía: "¿Para qué vamos a la Luna? Para mirar desde allí la Tierra".



No creo en el concepto vacaciones como anestésico compensatorio de una vida insatisfecha. Disfrutar y aprender del viaje del vivir es un asunto diario. ¿Qué sentido tiene esperar a que lleguen un par de semanas al año? No viajo para conocer lugares y hacer click en las listas top que no te puedes perder. Tampoco para hacer fotos sin parar por muy activa que sea en instagram. Viajo para dar un giro de vuelta a la cabeza y conectar con perspectivas nuevas. Viajo para verme y ser vista en los rostros de personas y paisajes.

El puente de Oresund es algo parecido a un viaje lunar. Un fascinante conector. Mitad túnel en isla artificial danesa y mitad puente colgante sueco. Un desafío tecnológico y creativo. El resultado del nada es imposible. Un sueño hecho realidad. Ante tal maravilla se hace difícil no hacerte expectativas. Conocía el puente por la serie Bron/Broen que ví hace tiempo con un ex en posición cucharita.

Como sucede con toda expectativa que se hace mayor de lo que la realidad es capaz de ofrecer, el viaje por el puente de Oresund fue decepcionante. Esperaba ver y sentir mil maravillas al ser engullida por las fauces del Báltico. La evidencia rindió a la ilusión. El tránsito túnel-puente, como aquel ex, no era para tanto. En pocos minutos, menos de lo que dura el trayecto en tren rápido, sucedió una nueva toma de consciencia.

En el viaje a Oresund me he visto en la mirada sin ojos de un puente singular. Ingeniera de mi vida y de mis relaciones. El sueño incompleto que sueña completarse en cada encuentro. El mapa que cambia en cada viaje. La observadora que se deleita con peces que nadan en su profundidad y se zambulle a bucear en el mismo mar. Un puente que conecta con la naturalidad, flexibilidad y transparencia.

Cuando vea a mi amigo le diré que viajo para salir de las cuatro paredes habituales y tomar perspectiva sobre las ilusiones. Cuando vea a mi amigo le diré que viajo para ser la Tierra que se mira desde la Luna. Cuando vea a mi amigo le preguntaré para qué sale a escalar él.

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