Storytelling

El anglicismo storytelling se refiere a la narración de historias. Me gusta el término. Es corto y tiene ritmo. Antes de invitarte a leer este post, quiero proponerte que veas el vídeo.




¿Cómo responde tu cerebro al storytelling de Ben?

Estas son las respuestas naturales que han sucedido en tu cerebro. Has segregado dos hormonas: Cortisol y oxitocina. Cortisol, por tener tu atención concentrada en la trama y oxitocina, también llamada hormona del abrazo, en respuesta a la conexión emocional con Ben y su padre.

El cortisol se libera como consecuencia de la emoción de angustia. Es la hormona que segregamos en nuestras vidas cuando nos sentimos estresados. La oxitocina aparece por la empatía y, desafortunadamente, abunda menos en el entorno. Si liberáramos más oxitocina, la forma en la que vivimos cambiaría. Esta hormona no sólo la producen las madres que se vinculan con sus hijos antes, durante y después del nacimiento, sino que es un pegamento social que cohesiona y mantiene unidas relaciones, comunidades y sociedades.



El neuroeconomista Paul Zak descubrió poderosas respuestas emocionales y bioquímicas al monitorizar cientos de cerebros, como el tuyo y el mío, al ver la historia de Ben. Comprobó que cualquier storytelling, por más sencillo que éste sea, contado con una buena trama que siga el arco dramático de Freytag incrementa más la participación activa y solidaria que cuando no hay historia.


¿Qué diferencias hay entre ver, leer o escuchar un storytelling?

En un storytelling la historia en si, la emoción-sentimiento que provoca, los protagonistas de la historia y quien la recibe; ya sea viendo, oyendo, e incluso, leyendo, en pantalla o papel, están unidos en el mismo estado de empatía e involucración. Los mecanismos que se activan son los mismos porque el cerebro imagina, se pone en situación, analiza causas-efectos y piensa en imágenes. ¿Has visto las historias de un libro mientras lo leías? Es eso mismo.

Livia Blackburne, autora de From Words To Brain, recomienda escribir con palabras descriptivas y vívidas. Un lenguaje más que literal, metafórico, capaz de generar emociones y sentimientos con precisión para permitir al lector dibujar una imagen de lo que está ocurriendo.

Si, además, las palabras, imágenes y sonidos, crean situaciones similares a las experiencias personales del receptor provocan una conexión muy alta, aunque no es necesario conectar sólo por similitud. Por ejemplo, la historia de Ben, un niño de dos años con cáncer terminal que se siente feliz mientras su padre intenta serlo, aún sabiendo que morirá en dos o tres meses, involucra no sólo a padres con niños en esta situación, ni tan siquiera sólo a padres, sino a toda persona, haya vivido o no una experiencia vital parecida.

¿El Storytelling funciona?

Los datos de un storytelling se decodifican en las áreas de Broca y Wernicke del pensamiento y lenguaje del cerebro, en principio sin más implicaciones. Cuando el storytelling contiene una buena historia con el arco dramático de Freytag, activa el cortex sensorial, el sistema límbico o emocional y la corteza motora cuando las palabras están relacionadas con acciones. Por tanto, cuantas más zonas activa el storytelling en el cerebro, mejor funciona.

De esta manera, el storytelling nos permite vivir, sentir y recordar más y mejor la historia en nuestro cerebro. Y, aunque no se haya vivido una historia similar en primera persona, las neuronas espejo se encargan de hacerlo por nosotros.

Ahora los storytelling, antes los cuentos, la mitología o las historias contadas alrededor de una hoguera, son un medio para enseñar y aprender. La cohesión social y la transmisión de conocimientos a generaciones futuras es una característica humana universal a través de las diferentes culturas. 

¿Qué tiene el storytelling que gusta tanto?

El storytelling no es nuevo. Somos contadores de historias. Contamos nuestra historia personal o las historias de otros a lo largo de los tiempos. Hoy nos reunimos en un bar o en la red social para compartir nuestras alegrías y tristezas. Esto mismo lo llevamos haciendo durante siglos, va implícito a la naturaleza humana.

Vivimos inmersos en un océano de historias que consumimos a todas horas: noticias, novelas, películas, series, relatos, cuadros, esculturas, canciones, danza, videojuegos, etc. Nuestros cerebros parecen programados para dotar de significado a la vida, dar sentido al mundo y estructurarlo.

El cerebro humano necesita de storytelling porque:

1. No soporta el caos y de este modo formatea una realidad dentro de si para dar sentido al complejo y muchas veces contradictorio mundo.

2. Le sirve para aprender y enseñar facilitando la comprensión, memoria y reflexión al conectar con cuantas más áreas del cerebro mejor.

3. Es un medio para comunicar y compartir captando la atención, la atracción y la vinculación de unos con otros.

4. Permite vivir muchas vidas distintas en una sola al emocionarnos, identificarnos y vincularnos con personajes que viven vidas parecidas que resuelven de otro modo, o vidas muy distintas que nos plantean otras realidades. 

¿Storytelling sólo para entretenimiento?

La utilidad del storytelling se aplica a muchos campos por ser una herramienta valiosa de aprendizaje. El psicólogo experimental Steven Pinker señala su importancia para desarrollar un mundo imaginario. Es la imaginación la que nos lleva a realizar algún cambio, si no en primera persona, a través de un personaje ficticio. Aprendemos por interacción con el entorno y en base a lo que les sucede a otros, esos otros pueden ser reales o ficticios.

La cuestión es desarrollar personajes que tengan unos objetivos claros, ya sean personales, profesionales, familiares, es decir, temas de la vida con retos de superación, mejora y evolución. Es la forma de invitar al que ve, oye, lee e incluso participa de la historia a afrontar los retos propios.

Por tanto, el storytelling es un despertador de consciencia muy valioso por promover cambios en la forma de pensar y de actuar. Es un mecanismo transformador que promueve la consciencia individual y colectiva. Abre caminos en múltiples ámbitos; personal, social, económico, educativo, cultural, promoviendo sociedades más empáticas y solidarias que favorecen la inteligencia colectiva.

Los escritores de storytelling tienen una potente herramienta en su mano. ¿Qué objetivos poner en los personajes? ¿Queremos incidir en el entorno? ¿Cómo? ¿Para qué? ¿Hacia dónde se quiere ir?

¿La e-conexión funciona igual que la conexión real?

Paul Zak es contundente al decir que la e-conexión es procesada por el cerebro del mismo modo que la conexión cerebral. Las redes sociales, al igual que otros entornos físicos de la vida reales o ficticios, disparan los mismos circuitos bioquímicos y emocionales que favorecen la participación y la involucración de los demás para la construcción de historias. Así funciona la narrativa transmedia, como plataforma de comunicación facilitadora de roles activos de participación con aportaciones en la historia que se propone.

Las redes sociales reciben muchas críticas por sus componentes adictivos cuando se usan para liberar tensión y aburrimiento. Experimentos sobre twitter, por ejemplo, contradicen esta idea al comprobar que ayudan a reducir el estrés y las afecciones cardiovasculares. Al twittear estamos liberando oxitocina. El buen uso de redes sociales como plataforma de storytelling para promover consciencia es más que saludable.

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Gracias a Jorge Duarte http://crearhistorias.blogspot.com.es/ por impulsarme a escribir este post. Gracias a los storytellers que con sus historias transforman vidas para el bienestar, la consciencia y la felicidad. Desde aquí yo también quiero ser storyteller! ;-)


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