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Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el auténti...

光 Hikari


¿Quién quiere parar el agua de la lluvia? Hikari no usa paragüas y se mueve a lomos de bicicleta. Hace tiempo que dejó de decidir en base a objetivos y metas sin sentido. Fue la mejor de las decisiones. 

Una noche Hikari tuvo un sueño. Soñó que dejaba de soñar. Desde entonces no sueña, ni dormido ni despierto. Los sueños duelen más que la realidad porque, aunque a veces se cumplen, no alcanzan lo imaginado. Y es que todo cambia, tanto el objeto deseado como el sujeto que desea.

Hikari simplemente contempla el cambio y se deja mojar por la lluvia. Aunque cuenta con más de 80 años, es un hombre sin edad. Vive como un niño sin fin y sin rumbo fijos. Tan sólo pedalea. Es la vitalidad en movimiento. Es el placer de cada instante. Es feliz. Se siente vivo. Más que vivo, pleno. Es la luz que lleva en su propio nombre.

花見 Hanami


A veces hace falta recorrer medio planeta para encontrarte contigo mismo. Otras culturas, otros planetas en este planeta. Lugares extrañamente familiares y personas que señalan el camino como flecha en línea recta. ¿De dónde vienen estas memorias? ¿Inconsciente individual y colectivo? ¿Vidas pasadas?

Las creencias y la ciencia no explican lo que la atención capta cuando uno está en actitud consciente. No me importa el porqué, lo relevante es la vivencia. Las situaciones se unifican en un solo plano donde espacio y tiempo son relativos. Tal vez los mismos escenarios y personas. Lo que cambian son las decisiones. ¿Será eso evolución?

Japón fui a verte, al menos una vez en este otro tiempo, para decirte que me voy para no volver.


Mente



Como un péndulo. La mente no para. De atrás a adelante. Y viceversa. Pasado, presente y futuro. Cuando cuerpo, emoción, pensamiento y esencia confluyen en un punto cero, el movimiento cesa. Quietud. Silencio. Consciencia.

De pie. Plantas de los pies arraigadas en el suelo. Rodillas semiflexionadas ligeramente. El peso del cuerpo cae al suelo. Desde los pies se proyectan dos raíces al centro de la tierra y, una tercera, desde el coxis. Respiración en hara, dos dedos debajo del ombligo. Inhalar y exhalar, lenta y profundamente. Al inhalar lleva la atención a tus vértebras lumbares, dorsales y cervicales en sentido ascendente. La coronilla se proyecta hacia el cielo. Al exhalar, en sentido descendente, date cuenta si hay alguna zona de tensión. Lleva ahí tu atención mientras sueltas el aire prolongando un poco más la exhalación. Inhalar y exhalar. Toma tu tiempo. Siente tu eje central. Descansa en esta línea media sintiendo cómo se aflojan los músculos y se crea espacio entre ellos, huesos y articulaciones. Ahora, deja que el cuerpo haga. Tal vez surgen micro-movimientos. Permite que aparezcan. Fluye en tu presencia.

¿De qué te das cuenta?