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Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el autént...

Salta que te salta

Un proverbio oriental dice que las mujeres son como los monos. Antes de continuar, quiero incluir también a los hombres. Las mujeres y los hombres somos como monos, no soltamos una rama hasta que no tenemos otra bien agarrada. Ellas por protección, ellos por apoyo. Así nos movemos de rama en rama, de árbol en árbol. Nos comportamos como pequeños “monitos y monitas” que no crecen como adultos. Y no me refiero a gorilas.

Se acabaron los bypass espiritualoides y los velos químicos que tapan lo que está sucediendo. La realidad no duele. La realidad es. Duele el sufrimiento al que nos agarramos por ignorancia y distorsión. Duele la mirada que no alcanza a vislumbrar lo que es, tal cual es.

¿Te has fijado alguna vez detenidamente en las parejas que hay a tu alrededor? ¿En la tuya sin ir más lejos? ¿Cuántas son de “monita con monito”? ¿De “monita con papá mono”? ¿De “monito con mamá mona”Deténte un momento. Toma unos minutos. Piénsalo bien.

¿Te imaginas enredado en la misma selva de siempre toda la vida salta que te salta? ¿Qué sucederá este año, el que viene, en el 2020, 2050, en el 3000...? ¿Acabaremos como en el planeta de los simios?

Carla saltó de la rama al vacío. Conozco ese salto. Acompaño desde la propia experiencia. La última vez salté impulsada por un viento inevitable. El salto al vacío asusta. Caes en una inmensa nada que todo contiene. Después, no viene otra rama conocida, sino una puerta inesperada. Sí, sí, una puerta que te puede hacer más libre. Es la puerta de salida de la selva. Atravesándola te conoces, tomas las riendas de tu vida y la posición que quieres ocupar en el mundo. Da vértigo. Es natural, porque simplemente es nuevo.

Así se inicia el viaje sin más fingimientos. Es una decisión que requiere de un nuevo entrenamiento para disolver viejos hábitos caducos hace tiempo ¿Temes soltar la rama? ¿A qué te estás agarrando? Tuya es la responsabilidad de dar un paso en otra dirección y salir del más de lo mismo.

No sé si los del plantea de los simios se dieron cuenta. El pasado, el presente y el futuro no existen. Es un espejismo lineal para alivio de neuróticos. Las escenas se repiten más allá del tiempo. El hoy es el ayer que sucederá mañana si no ponemos remedio. Todo se repite, ramas, árboles, selvas y películas. Hasta que un día, deja de hacerlo. Entonces sólo existe el presente. Un presente que pulsa diciendo: Sé y Actúa!

Carla salió aquel día de la consulta renovada. Las palabras no bastan para explicarlo. El agudo, intenso y profundo dolor que acorazaba el centro de su pecho estalló en mil pedazos. Capas y capas de viejas ramas. Memorias lejanas de selvas simultáneas en el espacio-tiempo. Como una madre acunó a su parte más vulnerable hasta que adulta y niña se fundieron en una. Quietud, silencio y presencia, en un tiempo sin tiempo, en un espacio sin espacio. De pronto, la comprensión liberó las memorias enredadas por las ramas.

Cuando la libertad emerge la percepción es fresca y vívida. El mono es mono. La mujer es mujer. El hombre es hombre. Carla entonces dijo: <<¿cómo no lo vi antes, si estaba ahí?>> Despertó de la vieja película con una nueva mirada. Adiós sueño. Hola realidad.