Consultoría / Coaching / Psicología / Mindfulness

Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el autént...

¿Cuáles son los motivos de tus actos?

Somos un cine con la tecla “replay” en modo “on”
Etimológicamente del latín “motivus” movimiento, motivo y el sufijo “-ción” acción, efecto, motivación es el motivo de una acción. El motor que nos permite actuar ¿Cuáles son tus motivos? ¿La obligación, la inercia, el miedo, la duda? O, por el contrario ¿El compromiso, el propósito, la confianza y la libertad?

Cuanto más libres somos de miedo, culpa y demás enredos, más claridad tenemos para elegir el motivo que nos lleva a la acción ¿Con qué te sientes motivado? ¿Qué te apasiona realmente? Eso que depende de ti y que se da sin causa ni efecto en nada ni nadie.

Para que la motivación intrínseca fluya naturalmente y sin esfuerzo uno tiene que haber mirado el cine perpetuo que ha dejado en el sótano con la tecla “replay” en modo “on. El rebobinado de fotogramas reinterpretan las escenas objetivándolas y convierten el viejo Cine Exin en uno de pantalla gigante Full HD Dolby Stereo.


Basado en un caso real
A consulta viene una persona que en su primera sesión planteó querer encontrar el propósito de su vida ¿Hay motivación más grande que ésta? Se vivía lejos de encontrarlo. Su trayectoria laboral y personal está enfocada en crear proyectos de ayuda para personas y sociedades. Sin embargo, hagas lo que hagas, estar en el propósito de tu vida se siente o no se siente.

Recientemente y tras disolver viejos conflictos con la expresión de su comunicación, ha descubierto el hilo que le lleva a su propósito. Para su sorpresa, ese propósito no estaba tan lejos de lo que ya venía haciendo cotidianamente. Sin embargo, es ahora cuando ha comenzado a experimentarlo. 

Un elemento clave ha sido encontrar qué la motiva de verdad. Su motor es sentirse realizada, aprovechando el día, con algo que aprender y compartir. Experimentó vivencialmente su vida actuando desde estos motivos. Ahora tan solo ha de entrenar este foco de atención en lo cotidiano. Todo lo demás va llegando por si solo sin tener que cambiar su vida. En realidad, su propósito ya estaba ahí y hasta ahora no se había dado cuenta.

El cine sin Fin!
Cada uno ve la película que lleva dentro. Somos un reflejo de replays y proyecciones constantes. Enredados en la cinta de las situaciones y relaciones que vivimos.

¿Quieres más claridad para dejar de repetir la película de siempre? ¿Estás ya lo suficientemente cansado de todo esto o tal vez tu aguante da para más? ¿Estás dispuesto a objetivar y reinterpretar los fotogramas de tu vida? Que el Otoño nos sirva para revisar el sótano y tirar todo aquello que ya no sirve!

Convertir este Cine Exin sin fin en uno Full HD Dolby Stereo lleno de posibilidades depende de cada uno. En mi gran pantalla me viene ahora el fotograma de la cara de plena satisfacción que puso esta persona al encontrar su motivación real que la lleva a conectar con su propósito de vida.

Cuando todo marcha
Cuando nos sucede algo maravilloso en la vida parece que todo está resuelto. Un ascenso en el trabajo, o por fin encontrar uno, un enamoramiento... Nos sentimos con una gran motivo para levantarnos cada día. Esta motivación no deja de ser exterior. Puede que el nuevo puesto nos traiga más dolores de cabeza y el mismo agujero en el bolsillo o que ese enamoramiento no sea para tanto y acabe decepcionando … ¿Entonces qué? ¿Qué pasa con nuestra motivación?

La vida tiene de todo. Situaciones agradables y desagradables. Ten por seguro que a) no depende de la suerte y b) tampoco de las desgracias. Más bien depende de lo que nos toca aprender y nos negamos a reconocer porque muchas veces implica el desafío del desaprendizaje ¿Qué quieres seguir manteniendo tus razones o comenzar a ser feliz?

Formato distorsionado
Cuando algo se tuerce en en la película de la vida nos ponemos a encontrar el sentido moviendo la cinta de atrás para adelante y de adelante para atrás. En el hoy siguen presentes los fotogramas del ayer que determinan el mañana. 

Con la revisualización de imágenes podemos alterar patrones enquistados hasta su disolución. Nuevas conexiones sinápticas que cambian nuestro modo de ver el mundo y la forma en que nos comportamos en él. Así es cómo se soluciona la distorsión de los formatos. Es la manera de encontrar más libertad con independencia de lo que sucede fuera, marche o no marche el rodaje.  

3 pasos previos y necesarios
1.-Soltar lo que no vale del sótano y dejarlo ir.
2.-Decir Adiós. Un Adiós definitivo!
3.-Abrir una vida renovada.

Soltar y dejar ir las situaciones y relaciones desgastadas y caducadas.
Soltar y dejar ir la tiranía de la mente que fuerza las bridas dañando el corazón salvaje del caballo.
Soltar y dejar ir la tiranía de los sentimientos convertidos en creencias como gafas de culo de botella cuando no se tienen dioptrías.

Un poquito de higiene mental, que ya huele!
Una vez que hemos seguido los pasos 1, 2 y 3 podemos continuar cuidando nuestra higiene. En este caso no estamos hablando de la ducha diaria ni de cepillarnos los dientes después de las comidas que también, sino de la higiene de nuestros pensamientos y del lenguaje. 

¿Nos ocupamos de la higiene de nuestro cerebro? 11 sencillos pasos para comenzar a entrenarlo:

1.- STOP a la queja propia y ajena.
2.- STOP a la protesta propia y ajena.
3.- STOP a las relaciones desde la queja y la protesta.
4.- Limpieza del espacio: armarios, casa, oficina, ordenador...
5.- Cuidar lo que comes y lo que escuchas.
6.- Hacer ejercicio. Dormir. Descansar. Respirar conscientemente. Meditar.
7.- Prometer cuidarte, amarte, respetarte, hoy, mañana y pasado mañana, también.
8.- Humor, mucho humor, tanto sentido del humor.
9.- Sé muy sincero contigo mismo y auténtico con los demás.
10.- Mantén relaciones constructivas donde crear y generar fortalezas en vez de destruir.
11.- Reconoce tus cualidades durante el camino y valora los progresos en este entrenamiento.


El Cerebro Motivado

Per aspera ad astras
El cerebro recuerda y anticipa. Continua e incesamente calcula, memoriza y hace predicciones. Cuando el resultado de una acción mejora lo esperado el hipotálamo libera dopamina. La novedad estimula nuestro cerebro porque las recompensas inesperadas producen este neurotransmisor que ayuda al proceso de aprendizaje. El sistema dopaminérgico también se activa mucho al realizar actividades sociales. Es por ello que aprendemos más y mejor en contacto con los demás y sobre todo cuando surgen vínculos afectivos.

7 elementos clave

Los factores sociales son importantes e influyen en la motivación. Sin embargo, la motivación intrínseca es aquella que sentimos cuando dedicamos tiempo a una actividad que nos apasiona muchas veces en soledad.

1.- Curiosidad
Asegurarnos la supervivencia nos coloca en un área de confort difícil de sobrepasar. Este instinto nos coloca en situaciones difíciles para traspasar esta barrera. A pesar de que nos delimitamos por supervivencia, también somos curiosos por naturaleza. Cuando algo despierta nuestra curiosidad activamos mecanismos emocionales para enfocar la atención. Por eso aprendemos y salimos de la dormilera de la comodidad.

2.- Utilidad
Nos interesamos por aprender porque entendemos que es útil y relevante en nuestra vida. Una pregunta crucial es: ¿Cuáles son mis intereses? Es el punto de partida para marcarnos unos objetivos reales y posibles dentro de nuestras capacidades. Es absurdo querer motivarnos intrínsecamente en algo que se aleja de nuestro auténtico potencial. Sentir que “puedo hacerlo” y que “me conviene” es primordial.

3.- Un reto hacia las fortalezas
Nos desmotivamos por exceso o falta de exigencia. El sentirnos desbordados ante una situación estanca nuestro progreso. También cuando la exigencia es demasiado pequeña porque caemos en la rutina y en el aburrimiento.

En ocasiones la vida nos reta a salir de la zona de confort; un despido, una enfermedad, la pérdida de un ser querido. En estas situaciones se despiertan nuestras fortalezas y emergen al exterior.

Por eso se dice que las grandes pérdidas son oportunidades. Recuerda: ¿Qué fortaleza surgió cuando perdí aquél empleo? ¿Cuando me enfrenté a esa enfermedad? ¿Cuándo me separé de esa persona tan importante para mí? ¿Cuándo murió un ser querido? Estas situaciones sacan algo de nosotros que hasta entonces no conocíamos. Reflexiona: ¿Cuáles son mis fortalezas?

4.- Responsabilidad
Ir encontrando autonomía ante los retos que nos plantea la vida nos hace seres valientes e independientes emocionalmente. De este modo actuamos tomando la responsabilidad de lo que nos ocurre y de cómo manejarlo. El motor son las ganas de aprender.

Cuando nos resistimos a aprender nos apegamos a patrones de comportamiento enquistados que no ofrecen nada nuevo. La responsabilidad se pone de manifiesto de forma activa. De ahí la importancia de pasar a la acción. No basta con pensar y sentir, sino que es imprescindible actuar en esa dirección.

5.- Progreso
Memoria y aprendizaje son dos procesos indisolubles. Por tanto, la memoria siempre está presente. Lo que sucede es que normalmente no hacemos un uso adecuado y saludable de nuestra memoria. Parece que hay una tara que nos impide integrar la nueva información con la ya conocida ¿Quién no se ha visto entorpecido por la memoria de dolor del pasado?

¿Recuerdo con igual intensidad quién era al superar una dificultad que cuando estaba desbordado por ella? ¿Qué tiene más peso en mi memoria?

La memoria es selectiva. Gana siempre el dolor ante la superación. Por eso se nos olvidan nuestras fortalezas. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita repetir y reforzar todo aquello que tiene que asimilar. Por esto motivo repetimos una y otra vez las mismas cosas. Trabajos donde nos enfrentamos a los mismos conflictos que se repiten aún cambiando de empresa. Nuevas personas a quien amar que nos exponen a la sombra más difícil de superar ¿Sería divertido dejar de repetir?

La perseverancia trae ventura y es más sencillo con:

Elogios que normalmente pedimos a otros y que conviene empezar a hacernos a nosotros mismos, aunque sea simplemente recordando todas las situaciones que ya hemos superado en nuestra vida.

Estímulos constructivos que promueven nuestras fortalezas ¿Cuántas veces me relaciono con los demás desde la queja y la protesta? Son actitudes recalcitrantes y compulsivas. Contamos lo mismo una y otra vez. La historia de siempre que no conduce a nada nuevo. En vez de construir, destruye ¿Quiero seguir destruyéndome? ¿Elijo destruirme? Entonces... ¿Para qué vivo la vida desde la destrucción? ¿Qué me aporta?

6. Habilidades metacognitvas
Los progresos no sólo se refieren a nuevos conocimientos y acciones. También progresamos cuando identificamos y transformamos nuestros patrones automatizados de pensamiento ¿Qué pensamiento repetitivo estoy teniendo últimamente? ¿Cuál es el sentimiento que me surge? ¿Cómo lo soluciono: ataco, me defiendo, escapo?

Tenemos patrones y rutas de patrones en circuito cerrado. Pasamos de un comportamiento-sentimiento a otro, repitiendo lo mismo a lo largo de nuestra biografía. Observar con cierta desidentificación y desafección ese personaje que hemos creado nos ayuda a descubrir qué pensamos, qué sentimos y cómo nos afectamos por ello. Nos enganchamos a nosotros mismos en toxicidades sin darnos cuenta. De ahí la importancia del Mindfulness en Occidente en estos tiempos.

7.¡Soy útil!
Los seres humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. Las interacciones sociales son esenciales. Aprendemos en resonancia de cerebros con entusiasmo, compartiendo conocimientos y con sentido del humor.

En plena consonancia con el desarrollo del cerebro social está el trabajo cooperativo y preguntas que dan sentido a la existencia como: ¿para qué estoy vivo? ¿Qué puedo aportar al mundo? Nos sentimos útiles cuantas más relaciones constructivas en resonancia hacia el aprendizaje y el progreso mantenemos ¿Me siento útil? ¿Qué puedo hacer ahora, hoy, para sentirme útil? 

¿Cómo recuperar la motivación perdida?

¿Motivación ”Ex”trínseca o “In”trínseca?
Vivimos en una sociedad tan consumista que creemos que la motivación es un producto que anuncian en la tele y una gran compañía americana ha empaquetado para ponerlo en el estante de la caja del supermercado.

Las personitas humanas, en estos tiempos, tenemos gustos muy raros. Preferimos el “ex” al “in”. Lo que está en el exterior “ex” nos resulta más fácil, “ex”parejas y  “ex”jefes incluidos. Lo que está en el interior “in” nos produce miedo, tanto como para salir huyendo despavoridos.

Reflexionemos un momento. Si por mucho que no estén presentes, no nos libramos de los “ex”, ¿ para qué temer tanto a los “in”? Tal vez mirando a esos “in” encontremos la solución del laberinto.

Como habréis podido detectar, no es objeto de este capítulo hablar de la motivación extrínseca. Aquella que se obtiene de cosas que se pueden comprar, personas que nos aportan un chute de energía o situaciones del tipo me tocó la lotería con este trabajo o est@ novi@. El foco de interés está en la motivación intrínseca, que como la palabra indica, es aquella que se genera dentro y de la que cada uno es dueño con independencia de lo que pase fuera. ¿Hay una motivación más libre que ésta? Si alguien la encuentra, por favor, que lo diga.

¿Desmotivación o Depresión?
Hace poco recibí en consulta a una persona que decía sentirse desmotivada. Llevaba un año sin tomar las riendas de su vida. Lo primero que llamó mi atención fue la pérdida de energía vital. Estaba ausente la fuerza de la vida que impulsa por el mero hecho de estar vivos. Era la personificación de un clarísimo NO a la vida. La desmotivación bien podría ser un estado de morir viviendo y, no solo por ello, podemos hablar de depresión.

Para considerar que una persona tenga depresión hacen falta la unión de muchos síntomas. No bastan la anergia, pérdida de vitalidad energética, ni la anhedonia, pérdida de satisfacción y placer en actividades cotidianas. La depresión es mucho más compleja. Así pues, sugiero desterrar de nuestro lenguaje que nos sentimos deprimidos. En este tiempo es habitual oír eso de “tengo depresión postvacacional”. Atención a las etiquetas que nos ponemos porque hacen más daño del que imaginamos. Cuidar el lenguaje ayuda al pensamiento y por tanto al sentimiento y a la acción.

Esto sí es depresión
Si alguien está interesado en profundizar en la depresión puede leer a Emily Dikinson, maestra de la metáfora y ver este vídeo de Andrew Solomon, Depression, the secret we share  (on.ted.com/t07H4)

Siempre hay una historia detrás de la historia que nos contamos
Para averiguar la historia oculta es imprescindible bajar de la mente al cuerpo y a las sensaciones memorizadas en él. Ayudados por la respiración y la percepción sentida en el cuerpo ahondamos en nuestras emociones e inconsciente. A partir de ahí se revela un sentimiento más auténtico desde el que elaborar una interpretación real de los hechos.  

De esto se trata una consulta piscoterapéutica. Uno va a sorprenderse. A descubrir de forma vivencial la historia que está detrás de la historia. Si no es así, mejor ir a un bar a tomarse unas cañas con un amigo y contarle la misma historia de siempre. Seguro que algo alivia y sale más barato, aunque me temo que no resuelve. Ojalá fuera así y ojalá no hicieran falta las consultas psicoterapéuticas. La realidad es otra.

Salir de la desmotivación
Volviendo a la persona que vino a consulta os puedo decir que no sólo se sorprendió sino que recuperó lo que había perdido, lo más básico: Su Energía Vital y el SI a la Vida. Y no fue por lo hablado precisamente, sino por lo experimentado. Tomó por si misma la Fuerza de su interior. Acompañé como partera al alumbramiento de su SI a la vida. Es una de esas maravillas que tiene mi trabajo.

La Fuerza Vital estaba escondida tras muchos velos:

Añorar un pasado idealizado
A veces vivimos el presente añorando situaciones del pasado que creímos mejor. Idealizamos momentos de vida que se daban en otras familias que no eran la nuestra. Nos encadenamos al sufrimiento de conseguir esta idealización en nuestro presente y futuro. Esto produce una gran insatisfacción. Las ensoñaciones engañosas no solo no se cumplen, sino que destruyen.

Sostenernos sobre creencias engañosas
Interpretamos como maravilloso e inalcanzable un pasado que no es, un hoy que no llega y un mañana que perseguimos sin encontrar. Atrapados en la línea del tiempo no tomamos posición en la vida. No soltamos lo injusto que es no haber tenido aquello que idealizamos. Nos sujetamos al engaño de nuestra creencia porque es lo que aprendimos. Este ha sido el caldo de cultivo de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. 

Negación de la realidad
La vida no es un ideal sino que es vida. Tiene sus momentos buenos y no tan buenos. Si nos queremos quedar con los buenos que, además no lo son tanto como creímos, amputamos parte de la realidad y por tanto, vemos la vida a medias.

Miedo a entrar en “emociones negativas”
La negación de las emociones nos cubren de miedos. En la antigüedad las evitábamos con la religión, hoy con las drogas y la pseudo-espiritualidad. Atención a los escapismos porque siguen siendo velos que impiden ver la realidad de lo que es, tal cual es. Es un enganche adictivo a la esclavitud para no ser libres porque el miedo a ser libres es mucho mayor.

Emociones negativas no atendidas como tristeza y enfado bloquean nuestra vida. Todas las emociones sirven, las negativas también, si están presentes en el ser humano es por algo. Sostener la tristeza puede convertirse en enfado y desde el enfado podemos hallar una fuerza hasta ahora perdida como el fuego enterrado en las llamas. Entrar en el enfado sirve, al menos de momento, para avivar la llama.

Miedo al abandono y a la dejadez
Si de pequeños hemos visto alrededor abandono y dejadez sintiendo tristeza por ello. ¿Quién va a querer entrar en la tristeza? Si hemos visto que la forma de salir de ese abandono y dejadez es con tiranía. ¿Cómo no vamos a aprender a ser tiranos? De esta manera transitamos entre dejadez y tiranía convirtiéndonos en agresivos pasivos o activos simultáneamente. Es lo que hemos aprendido. Las impresiones dejan huella.

¿Qué padres se plantean hacer algo más sano con su abandono y dejadez? ¿Más sano para ellos y por consiguiente para sus hijos? Lo que no sabemos hacer con nosotros “in” lo pasamos automáticamente a nuestros hijos “ex”. Luego les pedimos, explícita o implícitamente, que consigan lo que no conseguimos.

Lealtades inconscientes
Asumimos cargas heredadas de patrones familiares no resueltos. El miedo a entrar en las emociones negativas vistas en casa, como pueden ser la tristeza y enfado, encadenan de por vida. Es una cadena perpetua emocional y transgeneracional. En otros tiempos por lealtades familiares la gente se batía en duelo. Hoy tal vez no se muera en el sentido literal aunque se vive muerto.


En consulta se escapan palabras nunca dichas con sencillez y verdad. A veces, se dice incluso eso de: Uy! Esto se me ha escapado, me ha salido solo, nunca me lo había dicho así. Qué bueno es eso! Eso, eso mismo, es lo que hay que decir una y otra vez para empezar la disolución de la cárcel de la desmotivación en la que nos hemos metido. Ese es el Mantra Real que disuelve nuestro malestar.

Para recuperar la motivación hay que salir primero de la desmotivación. De verdad. Sin trampas ni cartón. Despatando los velos tejidos como marañas. Y recuperar la Fuerza Vital que nos coloca ante la vida con un SI con mayúsculas.

Como el tema de la motivación da para mucho y, aún más tratándose de la “in”trínseca, hasta aquí algunas aclaraciones que pueden servir para empezar a motivarnos. Continuará... 

El Viaje a tu Propósito

Piensa. Siente. Actúa. Y, sobre todo ACTÚA!!!


¿Turista o Viajero?
El turista espera las vacaciones para ser y hacer lo que quiere. El viajero se vive siendo y haciendo donde está. Cada día. Cada momento. En este sentido, el viajero está de vacaciones 365 días al año. Y tú, ¿qué quieres ser turista o viajero?

Hay dos tipos de viajes: el de la inercia y el del amor con propósito. El del amor es estar dispuesto, posiblemente de por vida, a disolver miedos y auto-traiciones. Es el viaje a ser uno mismo. ¿Qué viajero no busca eso? Básicos en la mochila son: decirse la verdad pase lo que pase y amarse tanto como para permitir que la oruga se convierta en mariposa.

Actitudes de Viajero
Se expone a imprevistos activando la intuición. Cambia de ruta de cuando en cuando. Queda con gente desconocida. Sale de sus círculos afectivos habituales para exponerse al mundo. Se observa una y otra vez. Anota en su cuaderno de viaje lo que le gusta y lo que no le gusta también. Escucha a su alrededor. Una conversación en un bar, en el trabajo, con la pareja. Se pregunta: ¿En qué medida lo que oigo tiene que ver conmigo? No piensa tanto y actúa. Deja de dar vueltas en la mente y pasa a la acción. Lo que piensa y siente, lo vive.

¿Individual o individualista?
Jung estaría de acuerdo en que el viajero es la personificación de su concepto de individuación. El viajero hace el viaje al adentro, es decir, a la individuación, para liberarse del drama y trascenderlo.
Jung coincidiría en que el viajero persigue la integración de los opuestos para completarse a si mismo. Esta integración requiere de espejos, es decir, de otros. Por tanto, el viajero aunque es individual, no es individualista, ya que aprende junto a los demás y de su entorno.

7 Claves de viajero
1.- Percibe. El viajero es un gran observador. Se da cuenta de las sensaciones, de lo que siente y piensa. Toma nota de lo que interpreta del mundo para conocerse a si mismo. Está en disposición de transformar esas interpretaciones. Se abre al cambio.
2.- Aprende. Su actitud es la de aprender de todo aquello que le sucede. Lo bueno y lo menos bueno. Se mira en relación a los demás, integrando partes de dolor y de gozo.
3.- Actúa con sentido del humor. El viajero vacía su mente porque sabe que está demasiado llena y que no para de llenarse. Mientras, se ríe. Juega con la vida al “haz como si” relativizando y viviendo lo que ya quiere vivir.
4.- Conecta con su propósito. Su firme propósito es ser cada vez más y más él mismo. Es un corazón libre y coherente. Su intención es la de aportar y compartir ese preciado bien común al mundo.
5.- Se guía por la brújula del corazón. El viajero sabe que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Decide abriendo la puerta del corazón para hallar respuestas. Conecta con las 40 mil neuronas que este órgano contiene expandidas en la memoria universal y en las infinitas posibilidades.
6.- Se hace y hace preguntas. Luego, deja que las respuestas vengan. ¿Qué es lo más me gusta? ¿Qué me atrae de esta persona? ¿Qué detesto? ¿En qué estoy exagerando ahora? ¿Cuáles son mis sueños y deseos? ¿Qué hay detrás de la historia que hasta ahora me he contado? ¿Para qué estoy vivo? ¿En qué soy especialmente útil para el mundo?
7.- Dirige la película de su vida. Da la oportunidad de integrar a todos los personajes que no quieran seguir su guión porque sabe muy bien que es la gran oportunidad de completarse a si mismo. Acude allí donde desplaza sus miedos, culpas, fracasos y vergüenzas. El viajero intuye que en ese 90% del inconsciente no desarrollado está el oro líquido para hacer brillar su luz e integración completa.  

Ruta al propósito
El viajero ha dejado de luchar por ser bueno o perseguir lo que se espera de él. Vive la vida de manera sencilla, desde lo que es. Al estilo de la película Boyhood de Richard Linklater. Una epopeya a la vida donde lo importante son las pequeñas cosas, es decir, las más grandes.
La ruta que el viajero elige es la de vivir aquello que le convierte en él mismo. Integra lo que hasta ahora ha negado de si y lo manifiesta en la acción concreta del mundo que vive. Aporta y genera valor porque entrega su verdad y su vivencia.   

Mapa de viaje
El viajero no se deja llevar por un mapa exterior ya trazado sino por el que lleva dentro. Transita por paisajes como:
Percepción>Proyección>Comprensión>Elección>Acción>Felicidad
Se da cuenta de lo que percibe. Limpia sus proyecciones soltando juicios. Comprende su distorsión. Elige con claridad y libertad. Actúa desde la verdad de ser lo que es. Halla sin buscar la felicidad.

Connecting Dots
Los connectig dots son los mensajeros y los mensajes de su viaje. Es decir, las personas y situaciones que han estado y están presentes a lo largo de su vida para conectar con el propósito de estar vivo.

El viajero se da cuenta que el sentido de vivir está sencillamente en lo cotidiano. Más que ir a la búsqueda de … , se deja encontrar por ... Y sigue haciéndose preguntas: ¿Con quién me siento extraordinariamente yo mismo? ¿Quiénes han sido y son significativos en mi vida? ¿En qué sentido? ¿Qué me aportaron? ¿Quién me conectó con quién? ¿Qué sucedió a partir de ese encuentro? ¿Quién me dijo alguna vez “eres bueno” en ésto? ¿Qué era? ¿Le hice caso? ¿Qué hice con ello? ¿Escucho los mensajes y a los mensajeros?

El viajero atiende llamadas que le acercan, en vez de alejarle, al viaje del amor. Empezando por amarse a si mismo. Repasa con calma su biografía de vida. Conecta los puntos de quién y qué del camino. Todas las experiencias sirvieron y sirven. Se da cuenta de que su propósito estuvo y está siempre ahí, esperándole.

Recibe este Viaje de Otoño
El viajero es una persona de acción. Atento, muy atento, observa saboteadores externos e internos que aparecen en el camino. Aprende. Salta. Traspasa. Sigue adelante. Su energía renovada es sorprendente en vitalidad creativa en todas las acciones que emprende relacionadas con el propósito. 

Ahora, respóndete de nuevo: ¿qué quieres ser turista o viajero?

Un Verano al Rojo Vivo

Efectos psicológicos del verano
Los fenómenos climatológicos guardan una estrecha relación con los procesos internos personales. Existe un vínculo directo entre la Naturaleza y el comportamiento humano. En verano necesitamos salir de las sofocantes ciudades para conectar y vitalizarnos. 

Los estudios del psicoanalista Wilhem Reich argumentan la existencia del Orgón, una energía vital universal. Se trata de una sustancia similar al éter que está presente en toda forma de vida. Conceptualmente es similar al Prana, Chi o Kundalini. No sólo estamos influidos por el inconsciente sino también por todas estas energías. 

Así como la Naturaleza crea corazas en las plantas para resistir la falta de agua en el desierto, los seres humanos se vuelven irritables y acorazados en su desierto emocional. Al igual que los cactus, las personas pinchan para protegerse. 

El verano, un hervidero emocional 
En la fase temprana del verano, la energía orgónica o pránica estalla hacia fuera. Es época de frutos rojos exuberantes que expresan la exaltación de los sentidos. Con el fulgor y esplendor veraniegos estamos más receptivos y abiertos emocionalmente. Nos sentimos más alegres, joviales y la convivencia se hace más vívida. 

Gestionar tal hervidero con una nueva inteligencia emocional garantiza que la siguiente fase, 5ª estación o verano tardío, transcurra con serenidad y madurez para orientarnos a la recogida de frutos. Desde la última semana de Agosto hasta mediados de Octubre, si no lo hemos hecho antes, conviene conectar con nuestro propósito de vida y marcar un plan para su desarrollo en los siguientes meses más fríos. 

Al rojo vivo 
El anhelado verano llega con muchos impulsos, la mayoría reprimidos durante las otras estaciones del año. La crispación de la temperatura hace estallar las relaciones acabando con la paz y con los recursos propios naturales. La llama salta y salpica nuestro entorno relacional con consecuencias imprevisibles y difíciles de manejar. El desbordamiento emocional es causa de las tan conocidas separaciones post-veraniegas. 

La radiación veraniega puede templar o quemar en función de la conciencia que pongamos en el autoconocimiento y las relaciones. Podemos curarnos o destruirnos dependiendo de lo que estemos dispuestos a transformar. Es una decisión de cada cual. 

Esclavos del sistema 
Unas partes de la población están más afectados que otros por este hervidero. Muchas personas viven durante todo el año emocionalmente desorientadas y extenuadas por su frenético ritmo de vida: levantarse, trabajar o buscar un trabajo, acostarse, en una rutina sin fin. 

Queremos salir del laberinto deseando desconectar. Sin embargo, es la conexión la medicina que cura este mal. Parar a conectar y darnos cuenta. Hacer de esta estación un camino de renovación orientado a la observación y comprensión para el resto del año. Este es el fin de la esclavitud. 

Padres e hijos 
Son los adolescentes quienes más padecen el síndrome de cigarra a la bartola sin rumbo ni perspectiva. El verano les sume en la tontuna de no hacer nada que tanto exaspera a los padres. Mientras, los padres que quieren estar más despejados en esta época, se encuentran con que les toca ejercer una autoridad que hasta el momento compartían con los profesores. 

Parejas 
En la fase de enamoramiento las parejas suelen vivir un verano de película romántica. Sobre todo si expectativas y deseos se van cubriendo y cumpliendo. Las parejas consolidadas, libres de la enajenación del enamoramiento, puede que hayan reprimido durante el año esos temas candentes que el verano va a manifestar para su resolución sin excusas por el mero hecho del compartir de las horas sin los quehaceres habituales. 

Librar la batalla 
La estación del relax y del placer puede causar estragos levantando patrones enquistados en la memoria psicofísica. Con su estallido lanza la oportunidad de sanar las heridas del niño o adolescente que llevamos en nuestro interior anclado entre el inconsciente y la sutileza de estas energías orgónicas. No llegará un verano tardío fértil, ni un adulto fortalecido sino hemos realizado este proceso transformador. 

La gran batalla es la de comprender qué somos, de qué energía estamos hechos y cómo afecta a nuestra vida. Es un impulso al propósito que nos trae aquí, a crear y concretar la vida que queremos vivir. 

Un nuevo lenguaje 
En los mecanismos y raíces que se llevan repitiendo a lo largo del tiempo, del espacio y de las estaciones sin cesar hay bucles de patrones enquistados y arraigados. No sirve hablar de lo que nos pasa, de lo ya sabemos, repitiéndonos una y otra vez las mismas cosas. 

Es hora de comunicarnos con nosotros mismos con un nuevo lenguaje. El lenguaje de las sensaciones físicas sentidas como hilo conductor que conecta inconsciente y energía orgónica. Los sentimientos y cogniciones vienen después, abiertos a lo inesperado, a lo que aparece sin buscar ni descartar nada. Este nuevo lenguaje abre paso y revela una comprensión que integra y despierta conciencia. 

Explora con todos tus yoes juntos (físico, emocional, mental y espiritual) 
Ante una suceso, sensación o sentimiento repetido: 

¿Qué sensación física, sentimiento o idea te quita energía vital? 
¿Qué es lo que necesitas? 
¿Qué es eso que deseas tanto? 
¿Cuál es esa verdad que está tan oculta? Sé muy sincero contigo. 
¿Qué cualidad aparece ahora dándote vida? 
¿Qué oportunidad se abre ante ti? 

Cuando se reconoce esta verdad oculta brota la vida. El inconsciente se torna consciente y la energía orgónica se equilibra dentro y fuera. Podemos romper la inercia del desierto o secuestro emocional escuchando y comprendiendo con este nuevo lenguaje. 

Con la llegada del verano tardío la exaltación se sosiega y los frutos maduros se recogen para hacer las conservas que perduran el resto del año. Comprender que las dificultades son pruebas para atravesar y alcanzar la paz. 

Ampliar nuestra mirada y ver más allá de la pequeña realidad en la que estamos sumergidos para vivir libres y asumir la responsabilidad de nuestra propia vida. Esta es la clave para una buena vida. 


Transformación


El fuego arde,
su luz renueva.
Lo que comienza, acaba.
El fuego transforma
historias vividas.
El corazón se eleva.
Los pensamientos cambian.
Es sencillo,
sé tú mismo.
El fuego libera,
el corazón late, 
la luz interior resurge,
la vida comienza.

Punto Cero


La mente lo sustenta todo. No sólo está en el cerebro si no en todo el cuerpo y va más allá. Todo está entrelazado. 

Las experiencias vividas son el resultado de un entramado inconsciente individual y colectivo. Lo que nos ocurre tiene que ver con nuestras percepciones. Las percepciones están guiadas por creencias. 

Disuelve tus creencias y comienza a ser libre. 


El Observador


El acto de percibir, es un acto de proyectar.
Así como vemos, así es como somos y así es como vivimos.
Influimos y nos influye el mundo que nos rodea.
Observa!


Vive Libre


Para alcanzar la libertad es necesario desprenderse
de toda idea preconcebida y renovar desde los
cimientos nuestras sensaciones, emociones y pensamientos.

Cuando volamos en esta dirección somos libres y la vida cambia.