Consultoría / Coaching / Psicología / Mindfulness

Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el autént...


Desde primera hora del día, Luis esculpe su tupé como si fuera el mismísimo Juan Muñoz. Elige los colores de sus corbatas siguiendo las recomendaciones del artículo de la BBC sobre David Zyla. Prepara su tartera con el ingenio de Mikel López Iturriaga en el blog de El Comidista. Sin embargo, no se siente suficientemente vivo.

Camina por el frío polar de la ciudad con paso firme. Se hace uno con el asfalto. Sorprendido, se da cuenta que lleva demasiado tiempo mirando al suelo. Alza su mirada de los adoquines y ve el cielo azul clarito. Romántico o tierno, sus ojos dibujan una sonrisa. Endereza la postura y suspira. Cansado de desarrollar ideas acerca de ser libre y feliz quiere realmente serlo. Un time lapse de nubes anuncia que algo está a punto de moverse a la velocidad de la luz. Mete la mano en el bolsillo del abrigo y saca una tarjeta. Renovar tu Vida. Marta Pato. Psicóloga. Psicoterapeuta. Facilitadora de grupos en desarrollo personal y espiritual. Sin pensarlo dos veces, coge el móvil. Marca los números. Fija una primera sesión.

Llega a la consulta. Ve a una mujer de labios rojos que juega con el color como él hace con las corbatas. Ella tiene el pelo rizado y parece no interesarse demasiado en esculpirlo a base de cincel. Le llama la atención unas letras decorativas pintadas en agua mar y fuego sobre la pared blanca. Dicen: Actúa. Sintoniza inmediatamente. No es casualidad. La psicoterapeuta lleva tiempo centrada en ser feliz. Ya no busca la felicidad sino que es feliz mientras busca. Es el significado de la palabra actúa. Una brújula que marca el rumbo en la dirección de sentirse vivo, libre y feliz. Precisamente lo que Luis quiere experimentar con su vida.

Ella le invita a quitarse los zapatos y tomar asiento. Un vaso de agua le espera para refrescar el sofoco de llegar a tiempo. Dos comentarios sin importancia, uno sobre el clima y otro sobre el tráfico, sirven para acomodarle. De inmediato, casi sin querer, entran al motivo de la consulta. Comparten brevemente un diálogo de preguntas y respuestas. Después, la psicoterapeuta le propone una exploración sobre las palabras compartidas desde la respiración y el enfoque de la sensación sentida en el cuerpo. Luis accede. Poco a poco conecta con sentimientos, recuerdos e imágenes en relación al tema en cuestión. Sin saber muy bien cómo, Luis extrae de su inconsciente episodios de su vida que creía olvidados y, que sin embargo, arrojan un nuevo sentido y significado. Siente un gran alivio. Una inenarrable sensación de paz y tranquilidad inunda el espacio. La exploración avanza por una línea temporal: pasado, presente y futuro. Luis se visualiza en distintos aspectos de su vida desde una nueva perspectiva. Al finalizar la exploración comparten la vivencia. Para cerrar la sesión, en base a lo experimentado, acuerdan unas pautas de observación en distintos momentos de su cotidianidad hasta el siguiente encuentro.

Al salir de la consulta, Luis percibe un ángulo de visión más amplio sobre el entorno que le rodea. Más que detenerse en el hecho mismo de sus actos y decisiones, se da cuenta del sentido que tiene hacer lo que hace. El para qué, el cómo lo siente, desde dónde, con qué le conecta. Profundiza.

A la mañana siguiente, se levanta. Actúa. Pone un pie en la calle. Siente una alegría independiente de las propuestas creativas del afuera en las que hasta ahora busca inspiración compulsiva. Se trata de algo nuevo. Emana desde el interior. Camina por las calles con la mirada en horizontal. Un cruce de ojos, una sonrisa, aquí y allá, con unos y con otros. Se siente bien, muy bien. Eso es. Se siente vivo, libre y feliz.

Más atención y menos TDAH

Desde pequeña su lugar preferido de la casa era la cocina. De manera natural permanecía quieta con los cambios de pañal en la mesa de formica. En la adolescencia, los electrodomésticos la ayudaban más que el café a preparar los examenes. Cuando bebía uno, pasada la una de la madrugada, el sueño la vencía una hora más tarde aunque añadiera Coca-cola. 

Le gustaba el vibrante sonido del frigorífico, no por su parecido al de los mosquitos, sino porque ese familiar zumbido se daba al principio del verano, justo cuando comenzaban las vacaciones. La lavadora era su favorito. El traqueteo la concentraba. Simulaba un avión calentando motores. Lo mejor era cuando llegaba al programa de centrifugado. Entonces el avión despegaba. Tal vez esa fuera su primera práctica de meditación. Sentada. Quieta. Pies firmes en la horizontal de la Tierra. Espalda recta, muy recta, en vertical ascendente apuntando al Universo Infinito. Como en esa foto, que evidencia sin lugar a dudas que ya apuntaba maneras para la postura de loto. En la cocina, de finales de los 60, fue consciente por primera vez de la frecuencia de ondas alfa y delta en su cerebro mientras miraba con suma atención el hipnótico movimiento del tambor de la lavadora. Más tarde llegarían el Vipassana y el ZaZen. Fue de las primeras raritas en estas prácticas mientras a la mayoría de la gente les sonaba a chino.

Era una mañana de lluvia invernal. Las gotas tenían más vida que las que corren por las ventanillas de los aviones. Hacían música de claqué sobre el dintel metálico del tejado. Recordó la última vez que voló. Pasara lo que pasara siempre sobre las alas. Había hecho el checking on line a coste cero después de negar varias pantallas para previsores que no quieren correr riesgos. Como suele pasar en estos casos, es más probable que toque en la cola del avión que cerca de primera clase. Sin embargo, antes de embarcar, la azafata amablemente le dijo que habían cambiado su billete. Del asiento 34 pasaba al 17. Simplemente pensaron que sería mejor para ella. Eso dijo. Todavía se sorprendía y le hacían gracia los giros del destino que ponían las cosas así de fáciles. Siempre volaba sobre las alas. Sí. Siempre. No era por casualidad. En estados alterados de consciencia el águila era uno de sus referentes. Para las situaciones más corrientes de la vida lo era el ave fénix.

La consulta tenía un saloncito con cocina abierta. El frigorífico y la lavadora del siglo XXI venían panelados. Su presencia era imperceptible a simple vista y, como os podéis imaginar, nunca ponía la lavadora para atender a las personas en consulta, así que tampoco hacían ningún ruido. Sin embargo, puede que Natalia, citada en la mañana para consulta, fuese la primera en apreciarlo. Este tipo de cosas se le ocurrían minutos antes de atender y encajaban de maravilla. Son lo que ella llama inspiraciones creativas. Más sencillas y menos abstractas que los Koan, que también utiliza junto con cuentos y metáforas. Así funcionan las cosas en su mundo. Un cambio de billete de avión le ponía sobre las alas y en una primera consulta podría llegar a facilitar una experiencia de práctica meditativa ante una lavadora. ¿Quién dijo que las situaciones especiales se viven una vez al año, por Navidad, en el camino de Santiago o en un monasterio japonés como el que sale en la película Sabiduría garantizada? No hay por qué esperar. La energía está presente en todas partes. A 10.000 metros del suelo y en una consulta con cocina en el centro de una gran ciudad.

Mientras tanto, Natalia había salido del metro y estaba a un minuto de la consulta. Había buscado la calle en el GPS sin la palabra de, siguiendo indicaciones. Sin embargo, reparó que la antigua placa distintiva de la calle, colgada en la esquina, incluía la preposición. Aún concentrada en este detalle estético, venía pensando en la conversación telefónica que había mantenido con quien sería su psicoterapeuta.

- Tengo un hijo de 10 años diagnosticado de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) ¿Puedes atenderle? - Le dijo por teléfono desesperada.
- Verás, miraremos en ti la forma que en que puedes ayudarle. El mejor trabajo que se puede hacer por los niños es librarles de etiquetas y que los padres se pongan manos a la obra con sus temas ¿A quién le pasaba algo parecido a ti o a su padre?
- Bueno, en realidad, a mí. Es verdad, de pequeña me distraía casi cualquier cosa.

Todo encajaba perfectamente como una pieza dentro de un gran puzzle. La lavadora estaba preparada. La atención y la concentración eran el primer caso de la mañana.

Entrena una vida feliz


Somos una creación holográfica en una realidad inexistente
El cerebro está regido por ondas de distinta frecuencia. Entre 1) alfa y theta y 2) theta y delta, surgen estados de relajación donde la creatividad despliega las cualidades más auténticas. En estos espacios los hemisferios cerebrales funcionan en sincronía, uniendo el pensamiento concreto, del hemisferio izquierdo, con el pensamiento abstracto, del hemisferio derecho. Cuando accedemos a estos niveles de consciencia aparecen soluciones a problemas y conflictos que de otro modo no llegan.

El cerebro es un sofisticado computador holográfico que crea realidades en función de lo que imagina. Tenemos la capacidad natural de reinterpretar lo que llamamos realidad y ser felices.

¿Eres feliz?
Llevo días haciendo esta pregunta. Me he encontrado con caras de póquer, sonrisas nerviosas y voces que balbucean imprecisión. Pocos han respondido de forma convincente un SI con mayúsculas.

Tal vez no nos sentimos felices porque nos asusta más serlo que seguir buscando permanentemente la idea de felicidad. Somos expertos en apegos, inercias y hábitos conocidos. Nos cuesta mucho desprendernos, superarnos y enfrentarnos a quienes somos.

Una clara intención
Viene a consulta una persona que ha identificado y comenzado a disolver patrones que repite para no ser feliz. Ha liberado memorias heredadas y aprendidas de forma consciente e inconsciente. Ha disuelto límites. Ha incorporado nuevas posibilidades que le aportan una vida más plena y feliz.

Algunos expertos dicen que para crear nuevos hábitos se necesitan 21 días, otros hablan de más de 400. No vamos a desanimarnos. El factor tiempo deja de ser importante cuando trazamos una ruta en la dirección a ser felices. Lo relevante es el camino a recorrer cada momento.

Esta persona tiene una clara intención: ser feliz. Ha profundizado en estados alfa, theta y delta. Se conoce más y mejor. Sabe cuáles son sus valores y cualidades más profundos. Los pone de manifiesto en sus sencillos actos cotidianos. Tiene presente la intención de ser feliz al levantarse, en sus actividades diarias, al irse a dormir y en la programación del sueño.

Pasos para ser feliz

1.- Inspírate
Baja del cuerpo mental al físico y emocional. Para trascender a la mente hay que salir de la mente. Al menos, ir más allá de las ondas beta. Practica alguna actividad que te guste. Canta. Baila. Pasea. Relájate. Descansa. Duerme. Practica meditación. Accede a ondas cerebrales alfa y theta con la ayuda de un especialista que te acompañe.

2.- Enfócate hacia una motivación real
Suelta pensamientos del tipo ¿Lo haré bien? ¿Seré bueno en ésto? ¿Gustaré?. No se trata de considerar que te mueves por algo que obtener sino por algo con lo que conectas mientras haces lo que haces, sin importarte el resultado.

3.- Sé un jugador de élite cada día
Crea una intención como si fueras un atleta en su deporte estrella. Entrena y practica cada día. Disuelve los obstáculos y sigue adelante en tu intención.

4.- ¿Piensas que es imposible?
Es sólo un pensamiento. Los miedos y los límites son ilusorios, tan solo identifícalos y libéralos. Si lo quieres realmente, hazlo! Sigue adelante.

5.- ¿Preparado para ser quien eres?
No eres lo que haces, ni lo que tienes. Eres alguien mucho mejor que lo que jamás has imaginado. Eres una pieza de un gran puzzle. Libérate de la idea que tienes de ti, de lo que otros dicen y de aquello que podrías llegar a ser en función de si sucede, o no, tal y tal cosa.

6.- Conecta con el campo intención
Todo en el Universo es fruto de una intención; las montañas, los oceános y los seres vivos. Mira en la tele uno de esos documentales de animales y date cuenta de ello. Esa intención materializa la vida en el mundo tangible. El campo intención hace latir tu corazón.

7.- Rodéate de las condiciones que quieres crear
Si piensas en lo que te falta, te faltará. Si piensas en lo que fuiste, seguirás allí y así. Vence el lenguaje negativo y vive en sintonía con las posibilidades que quieres crear. No esperes que tenga que suceder algo dentro de uno, dos, cinco años. Piensa, actúa y vive desde el final. Ese final de haber llegado al máximo y lo mejor de ti mismo.

8.- Expresa el genio que hay en ti
En el Universo hay una fuerza inconmensurable e indescriptible. Lo que eres no está separado del Universo sino que forma parte de él. Es la vida misma que brota y nos impulsa a vivir más allá de tener que entenderlo y explicarlo. Atesora esta maravilla de la que formas parte.

Da las gracias y vívelo sobre todo con todas aquellas personas con las que tienes un vínculo más directo: parejas, padres, hijos, parientes, amigos, compañeros. Mantente en un estado de asombro y construye con los demás.

Mientras te entrenas en este camino pregúntate más a menudo: ¿soy feliz? 

Salta que te salta

Un proverbio oriental dice que las mujeres son como los monos. Antes de continuar, quiero incluir también a los hombres. Las mujeres y los hombres somos como monos, no soltamos una rama hasta que no tenemos otra bien agarrada. Ellas por protección, ellos por apoyo. Así nos movemos de rama en rama, de árbol en árbol. Nos comportamos como pequeños “monitos y monitas” que no crecen como adultos. Y no me refiero a gorilas.

Se acabaron los bypass espiritualoides y los velos químicos que tapan lo que está sucediendo. La realidad no duele. La realidad es. Duele el sufrimiento al que nos agarramos por ignorancia y distorsión. Duele la mirada que no alcanza a vislumbrar lo que es, tal cual es.

¿Te has fijado alguna vez detenidamente en las parejas que hay a tu alrededor? ¿En la tuya sin ir más lejos? ¿Cuántas son de “monita con monito”? ¿De “monita con papá mono”? ¿De “monito con mamá mona”Deténte un momento. Toma unos minutos. Piénsalo bien.

¿Te imaginas enredado en la misma selva de siempre toda la vida salta que te salta? ¿Qué sucederá este año, el que viene, en el 2020, 2050, en el 3000...? ¿Acabaremos como en el planeta de los simios?

Carla saltó de la rama al vacío. Conozco ese salto. Acompaño desde la propia experiencia. La última vez salté impulsada por un viento inevitable. El salto al vacío asusta. Caes en una inmensa nada que todo contiene. Después, no viene otra rama conocida, sino una puerta inesperada. Sí, sí, una puerta que te puede hacer más libre. Es la puerta de salida de la selva. Atravesándola te conoces, tomas las riendas de tu vida y la posición que quieres ocupar en el mundo. Da vértigo. Es natural, porque simplemente es nuevo.

Así se inicia el viaje sin más fingimientos. Es una decisión que requiere de un nuevo entrenamiento para disolver viejos hábitos caducos hace tiempo ¿Temes soltar la rama? ¿A qué te estás agarrando? Tuya es la responsabilidad de dar un paso en otra dirección y salir del más de lo mismo.

No sé si los del plantea de los simios se dieron cuenta. El pasado, el presente y el futuro no existen. Es un espejismo lineal para alivio de neuróticos. Las escenas se repiten más allá del tiempo. El hoy es el ayer que sucederá mañana si no ponemos remedio. Todo se repite, ramas, árboles, selvas y películas. Hasta que un día, deja de hacerlo. Entonces sólo existe el presente. Un presente que pulsa diciendo: Sé y Actúa!

Carla salió aquel día de la consulta renovada. Las palabras no bastan para explicarlo. El agudo, intenso y profundo dolor que acorazaba el centro de su pecho estalló en mil pedazos. Capas y capas de viejas ramas. Memorias lejanas de selvas simultáneas en el espacio-tiempo. Como una madre acunó a su parte más vulnerable hasta que adulta y niña se fundieron en una. Quietud, silencio y presencia, en un tiempo sin tiempo, en un espacio sin espacio. De pronto, la comprensión liberó las memorias enredadas por las ramas.

Cuando la libertad emerge la percepción es fresca y vívida. El mono es mono. La mujer es mujer. El hombre es hombre. Carla entonces dijo: <<¿cómo no lo vi antes, si estaba ahí?>> Despertó de la vieja película con una nueva mirada. Adiós sueño. Hola realidad.  

¿Cuáles son los motivos de tus actos?

Somos un cine con la tecla “replay” en modo “on”
Etimológicamente del latín “motivus” movimiento, motivo y el sufijo “-ción” acción, efecto, motivación es el motivo de una acción. El motor que nos permite actuar ¿Cuáles son tus motivos? ¿La obligación, la inercia, el miedo, la duda? O, por el contrario ¿El compromiso, el propósito, la confianza y la libertad?

Cuanto más libres somos de miedo, culpa y demás enredos, más claridad tenemos para elegir el motivo que nos lleva a la acción ¿Con qué te sientes motivado? ¿Qué te apasiona realmente? Eso que depende de ti y que se da sin causa ni efecto en nada ni nadie.

Para que la motivación intrínseca fluya naturalmente y sin esfuerzo uno tiene que haber mirado el cine perpetuo que ha dejado en el sótano con la tecla “replay” en modo “on. El rebobinado de fotogramas reinterpretan las escenas objetivándolas y convierten el viejo Cine Exin en uno de pantalla gigante Full HD Dolby Stereo.


Basado en un caso real
A consulta viene una persona que en su primera sesión planteó querer encontrar el propósito de su vida ¿Hay motivación más grande que ésta? Se vivía lejos de encontrarlo. Su trayectoria laboral y personal está enfocada en crear proyectos de ayuda para personas y sociedades. Sin embargo, hagas lo que hagas, estar en el propósito de tu vida se siente o no se siente.

Recientemente y tras disolver viejos conflictos con la expresión de su comunicación, ha descubierto el hilo que le lleva a su propósito. Para su sorpresa, ese propósito no estaba tan lejos de lo que ya venía haciendo cotidianamente. Sin embargo, es ahora cuando ha comenzado a experimentarlo. 

Un elemento clave ha sido encontrar qué la motiva de verdad. Su motor es sentirse realizada, aprovechando el día, con algo que aprender y compartir. Experimentó vivencialmente su vida actuando desde estos motivos. Ahora tan solo ha de entrenar este foco de atención en lo cotidiano. Todo lo demás va llegando por si solo sin tener que cambiar su vida. En realidad, su propósito ya estaba ahí y hasta ahora no se había dado cuenta.

El cine sin Fin!
Cada uno ve la película que lleva dentro. Somos un reflejo de replays y proyecciones constantes. Enredados en la cinta de las situaciones y relaciones que vivimos.

¿Quieres más claridad para dejar de repetir la película de siempre? ¿Estás ya lo suficientemente cansado de todo esto o tal vez tu aguante da para más? ¿Estás dispuesto a objetivar y reinterpretar los fotogramas de tu vida? Que el Otoño nos sirva para revisar el sótano y tirar todo aquello que ya no sirve!

Convertir este Cine Exin sin fin en uno Full HD Dolby Stereo lleno de posibilidades depende de cada uno. En mi gran pantalla me viene ahora el fotograma de la cara de plena satisfacción que puso esta persona al encontrar su motivación real que la lleva a conectar con su propósito de vida.

Cuando todo marcha
Cuando nos sucede algo maravilloso en la vida parece que todo está resuelto. Un ascenso en el trabajo, o por fin encontrar uno, un enamoramiento... Nos sentimos con una gran motivo para levantarnos cada día. Esta motivación no deja de ser exterior. Puede que el nuevo puesto nos traiga más dolores de cabeza y el mismo agujero en el bolsillo o que ese enamoramiento no sea para tanto y acabe decepcionando … ¿Entonces qué? ¿Qué pasa con nuestra motivación?

La vida tiene de todo. Situaciones agradables y desagradables. Ten por seguro que a) no depende de la suerte y b) tampoco de las desgracias. Más bien depende de lo que nos toca aprender y nos negamos a reconocer porque muchas veces implica el desafío del desaprendizaje ¿Qué quieres seguir manteniendo tus razones o comenzar a ser feliz?

Formato distorsionado
Cuando algo se tuerce en en la película de la vida nos ponemos a encontrar el sentido moviendo la cinta de atrás para adelante y de adelante para atrás. En el hoy siguen presentes los fotogramas del ayer que determinan el mañana. 

Con la revisualización de imágenes podemos alterar patrones enquistados hasta su disolución. Nuevas conexiones sinápticas que cambian nuestro modo de ver el mundo y la forma en que nos comportamos en él. Así es cómo se soluciona la distorsión de los formatos. Es la manera de encontrar más libertad con independencia de lo que sucede fuera, marche o no marche el rodaje.  

3 pasos previos y necesarios
1.-Soltar lo que no vale del sótano y dejarlo ir.
2.-Decir Adiós. Un Adiós definitivo!
3.-Abrir una vida renovada.

Soltar y dejar ir las situaciones y relaciones desgastadas y caducadas.
Soltar y dejar ir la tiranía de la mente que fuerza las bridas dañando el corazón salvaje del caballo.
Soltar y dejar ir la tiranía de los sentimientos convertidos en creencias como gafas de culo de botella cuando no se tienen dioptrías.

Un poquito de higiene mental, que ya huele!
Una vez que hemos seguido los pasos 1, 2 y 3 podemos continuar cuidando nuestra higiene. En este caso no estamos hablando de la ducha diaria ni de cepillarnos los dientes después de las comidas que también, sino de la higiene de nuestros pensamientos y del lenguaje. 

¿Nos ocupamos de la higiene de nuestro cerebro? 11 sencillos pasos para comenzar a entrenarlo:

1.- STOP a la queja propia y ajena.
2.- STOP a la protesta propia y ajena.
3.- STOP a las relaciones desde la queja y la protesta.
4.- Limpieza del espacio: armarios, casa, oficina, ordenador...
5.- Cuidar lo que comes y lo que escuchas.
6.- Hacer ejercicio. Dormir. Descansar. Respirar conscientemente. Meditar.
7.- Prometer cuidarte, amarte, respetarte, hoy, mañana y pasado mañana, también.
8.- Humor, mucho humor, tanto sentido del humor.
9.- Sé muy sincero contigo mismo y auténtico con los demás.
10.- Mantén relaciones constructivas donde crear y generar fortalezas en vez de destruir.
11.- Reconoce tus cualidades durante el camino y valora los progresos en este entrenamiento.


El Cerebro Motivado

Per aspera ad astras
El cerebro recuerda y anticipa. Continua e incesamente calcula, memoriza y hace predicciones. Cuando el resultado de una acción mejora lo esperado el hipotálamo libera dopamina. La novedad estimula nuestro cerebro porque las recompensas inesperadas producen este neurotransmisor que ayuda al proceso de aprendizaje. El sistema dopaminérgico también se activa mucho al realizar actividades sociales. Es por ello que aprendemos más y mejor en contacto con los demás y sobre todo cuando surgen vínculos afectivos.

7 elementos clave

Los factores sociales son importantes e influyen en la motivación. Sin embargo, la motivación intrínseca es aquella que sentimos cuando dedicamos tiempo a una actividad que nos apasiona muchas veces en soledad.

1.- Curiosidad
Asegurarnos la supervivencia nos coloca en un área de confort difícil de sobrepasar. Este instinto nos coloca en situaciones difíciles para traspasar esta barrera. A pesar de que nos delimitamos por supervivencia, también somos curiosos por naturaleza. Cuando algo despierta nuestra curiosidad activamos mecanismos emocionales para enfocar la atención. Por eso aprendemos y salimos de la dormilera de la comodidad.

2.- Utilidad
Nos interesamos por aprender porque entendemos que es útil y relevante en nuestra vida. Una pregunta crucial es: ¿Cuáles son mis intereses? Es el punto de partida para marcarnos unos objetivos reales y posibles dentro de nuestras capacidades. Es absurdo querer motivarnos intrínsecamente en algo que se aleja de nuestro auténtico potencial. Sentir que “puedo hacerlo” y que “me conviene” es primordial.

3.- Un reto hacia las fortalezas
Nos desmotivamos por exceso o falta de exigencia. El sentirnos desbordados ante una situación estanca nuestro progreso. También cuando la exigencia es demasiado pequeña porque caemos en la rutina y en el aburrimiento.

En ocasiones la vida nos reta a salir de la zona de confort; un despido, una enfermedad, la pérdida de un ser querido. En estas situaciones se despiertan nuestras fortalezas y emergen al exterior.

Por eso se dice que las grandes pérdidas son oportunidades. Recuerda: ¿Qué fortaleza surgió cuando perdí aquél empleo? ¿Cuando me enfrenté a esa enfermedad? ¿Cuándo me separé de esa persona tan importante para mí? ¿Cuándo murió un ser querido? Estas situaciones sacan algo de nosotros que hasta entonces no conocíamos. Reflexiona: ¿Cuáles son mis fortalezas?

4.- Responsabilidad
Ir encontrando autonomía ante los retos que nos plantea la vida nos hace seres valientes e independientes emocionalmente. De este modo actuamos tomando la responsabilidad de lo que nos ocurre y de cómo manejarlo. El motor son las ganas de aprender.

Cuando nos resistimos a aprender nos apegamos a patrones de comportamiento enquistados que no ofrecen nada nuevo. La responsabilidad se pone de manifiesto de forma activa. De ahí la importancia de pasar a la acción. No basta con pensar y sentir, sino que es imprescindible actuar en esa dirección.

5.- Progreso
Memoria y aprendizaje son dos procesos indisolubles. Por tanto, la memoria siempre está presente. Lo que sucede es que normalmente no hacemos un uso adecuado y saludable de nuestra memoria. Parece que hay una tara que nos impide integrar la nueva información con la ya conocida ¿Quién no se ha visto entorpecido por la memoria de dolor del pasado?

¿Recuerdo con igual intensidad quién era al superar una dificultad que cuando estaba desbordado por ella? ¿Qué tiene más peso en mi memoria?

La memoria es selectiva. Gana siempre el dolor ante la superación. Por eso se nos olvidan nuestras fortalezas. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita repetir y reforzar todo aquello que tiene que asimilar. Por esto motivo repetimos una y otra vez las mismas cosas. Trabajos donde nos enfrentamos a los mismos conflictos que se repiten aún cambiando de empresa. Nuevas personas a quien amar que nos exponen a la sombra más difícil de superar ¿Sería divertido dejar de repetir?

La perseverancia trae ventura y es más sencillo con:

Elogios que normalmente pedimos a otros y que conviene empezar a hacernos a nosotros mismos, aunque sea simplemente recordando todas las situaciones que ya hemos superado en nuestra vida.

Estímulos constructivos que promueven nuestras fortalezas ¿Cuántas veces me relaciono con los demás desde la queja y la protesta? Son actitudes recalcitrantes y compulsivas. Contamos lo mismo una y otra vez. La historia de siempre que no conduce a nada nuevo. En vez de construir, destruye ¿Quiero seguir destruyéndome? ¿Elijo destruirme? Entonces... ¿Para qué vivo la vida desde la destrucción? ¿Qué me aporta?

6. Habilidades metacognitvas
Los progresos no sólo se refieren a nuevos conocimientos y acciones. También progresamos cuando identificamos y transformamos nuestros patrones automatizados de pensamiento ¿Qué pensamiento repetitivo estoy teniendo últimamente? ¿Cuál es el sentimiento que me surge? ¿Cómo lo soluciono: ataco, me defiendo, escapo?

Tenemos patrones y rutas de patrones en circuito cerrado. Pasamos de un comportamiento-sentimiento a otro, repitiendo lo mismo a lo largo de nuestra biografía. Observar con cierta desidentificación y desafección ese personaje que hemos creado nos ayuda a descubrir qué pensamos, qué sentimos y cómo nos afectamos por ello. Nos enganchamos a nosotros mismos en toxicidades sin darnos cuenta. De ahí la importancia del Mindfulness en Occidente en estos tiempos.

7.¡Soy útil!
Los seres humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. Las interacciones sociales son esenciales. Aprendemos en resonancia de cerebros con entusiasmo, compartiendo conocimientos y con sentido del humor.

En plena consonancia con el desarrollo del cerebro social está el trabajo cooperativo y preguntas que dan sentido a la existencia como: ¿para qué estoy vivo? ¿Qué puedo aportar al mundo? Nos sentimos útiles cuantas más relaciones constructivas en resonancia hacia el aprendizaje y el progreso mantenemos ¿Me siento útil? ¿Qué puedo hacer ahora, hoy, para sentirme útil? 

¿Cómo recuperar la motivación perdida?

¿Motivación ”Ex”trínseca o “In”trínseca?
Vivimos en una sociedad tan consumista que creemos que la motivación es un producto que anuncian en la tele y una gran compañía americana ha empaquetado para ponerlo en el estante de la caja del supermercado.

Las personitas humanas, en estos tiempos, tenemos gustos muy raros. Preferimos el “ex” al “in”. Lo que está en el exterior “ex” nos resulta más fácil, “ex”parejas y  “ex”jefes incluidos. Lo que está en el interior “in” nos produce miedo, tanto como para salir huyendo despavoridos.

Reflexionemos un momento. Si por mucho que no estén presentes, no nos libramos de los “ex”, ¿ para qué temer tanto a los “in”? Tal vez mirando a esos “in” encontremos la solución del laberinto.

Como habréis podido detectar, no es objeto de este capítulo hablar de la motivación extrínseca. Aquella que se obtiene de cosas que se pueden comprar, personas que nos aportan un chute de energía o situaciones del tipo me tocó la lotería con este trabajo o est@ novi@. El foco de interés está en la motivación intrínseca, que como la palabra indica, es aquella que se genera dentro y de la que cada uno es dueño con independencia de lo que pase fuera. ¿Hay una motivación más libre que ésta? Si alguien la encuentra, por favor, que lo diga.

¿Desmotivación o Depresión?
Hace poco recibí en consulta a una persona que decía sentirse desmotivada. Llevaba un año sin tomar las riendas de su vida. Lo primero que llamó mi atención fue la pérdida de energía vital. Estaba ausente la fuerza de la vida que impulsa por el mero hecho de estar vivos. Era la personificación de un clarísimo NO a la vida. La desmotivación bien podría ser un estado de morir viviendo y, no solo por ello, podemos hablar de depresión.

Para considerar que una persona tenga depresión hacen falta la unión de muchos síntomas. No bastan la anergia, pérdida de vitalidad energética, ni la anhedonia, pérdida de satisfacción y placer en actividades cotidianas. La depresión es mucho más compleja. Así pues, sugiero desterrar de nuestro lenguaje que nos sentimos deprimidos. En este tiempo es habitual oír eso de “tengo depresión postvacacional”. Atención a las etiquetas que nos ponemos porque hacen más daño del que imaginamos. Cuidar el lenguaje ayuda al pensamiento y por tanto al sentimiento y a la acción.

Esto sí es depresión
Si alguien está interesado en profundizar en la depresión puede leer a Emily Dikinson, maestra de la metáfora y ver este vídeo de Andrew Solomon, Depression, the secret we share  (on.ted.com/t07H4)

Siempre hay una historia detrás de la historia que nos contamos
Para averiguar la historia oculta es imprescindible bajar de la mente al cuerpo y a las sensaciones memorizadas en él. Ayudados por la respiración y la percepción sentida en el cuerpo ahondamos en nuestras emociones e inconsciente. A partir de ahí se revela un sentimiento más auténtico desde el que elaborar una interpretación real de los hechos.  

De esto se trata una consulta piscoterapéutica. Uno va a sorprenderse. A descubrir de forma vivencial la historia que está detrás de la historia. Si no es así, mejor ir a un bar a tomarse unas cañas con un amigo y contarle la misma historia de siempre. Seguro que algo alivia y sale más barato, aunque me temo que no resuelve. Ojalá fuera así y ojalá no hicieran falta las consultas psicoterapéuticas. La realidad es otra.

Salir de la desmotivación
Volviendo a la persona que vino a consulta os puedo decir que no sólo se sorprendió sino que recuperó lo que había perdido, lo más básico: Su Energía Vital y el SI a la Vida. Y no fue por lo hablado precisamente, sino por lo experimentado. Tomó por si misma la Fuerza de su interior. Acompañé como partera al alumbramiento de su SI a la vida. Es una de esas maravillas que tiene mi trabajo.

La Fuerza Vital estaba escondida tras muchos velos:

Añorar un pasado idealizado
A veces vivimos el presente añorando situaciones del pasado que creímos mejor. Idealizamos momentos de vida que se daban en otras familias que no eran la nuestra. Nos encadenamos al sufrimiento de conseguir esta idealización en nuestro presente y futuro. Esto produce una gran insatisfacción. Las ensoñaciones engañosas no solo no se cumplen, sino que destruyen.

Sostenernos sobre creencias engañosas
Interpretamos como maravilloso e inalcanzable un pasado que no es, un hoy que no llega y un mañana que perseguimos sin encontrar. Atrapados en la línea del tiempo no tomamos posición en la vida. No soltamos lo injusto que es no haber tenido aquello que idealizamos. Nos sujetamos al engaño de nuestra creencia porque es lo que aprendimos. Este ha sido el caldo de cultivo de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. 

Negación de la realidad
La vida no es un ideal sino que es vida. Tiene sus momentos buenos y no tan buenos. Si nos queremos quedar con los buenos que, además no lo son tanto como creímos, amputamos parte de la realidad y por tanto, vemos la vida a medias.

Miedo a entrar en “emociones negativas”
La negación de las emociones nos cubren de miedos. En la antigüedad las evitábamos con la religión, hoy con las drogas y la pseudo-espiritualidad. Atención a los escapismos porque siguen siendo velos que impiden ver la realidad de lo que es, tal cual es. Es un enganche adictivo a la esclavitud para no ser libres porque el miedo a ser libres es mucho mayor.

Emociones negativas no atendidas como tristeza y enfado bloquean nuestra vida. Todas las emociones sirven, las negativas también, si están presentes en el ser humano es por algo. Sostener la tristeza puede convertirse en enfado y desde el enfado podemos hallar una fuerza hasta ahora perdida como el fuego enterrado en las llamas. Entrar en el enfado sirve, al menos de momento, para avivar la llama.

Miedo al abandono y a la dejadez
Si de pequeños hemos visto alrededor abandono y dejadez sintiendo tristeza por ello. ¿Quién va a querer entrar en la tristeza? Si hemos visto que la forma de salir de ese abandono y dejadez es con tiranía. ¿Cómo no vamos a aprender a ser tiranos? De esta manera transitamos entre dejadez y tiranía convirtiéndonos en agresivos pasivos o activos simultáneamente. Es lo que hemos aprendido. Las impresiones dejan huella.

¿Qué padres se plantean hacer algo más sano con su abandono y dejadez? ¿Más sano para ellos y por consiguiente para sus hijos? Lo que no sabemos hacer con nosotros “in” lo pasamos automáticamente a nuestros hijos “ex”. Luego les pedimos, explícita o implícitamente, que consigan lo que no conseguimos.

Lealtades inconscientes
Asumimos cargas heredadas de patrones familiares no resueltos. El miedo a entrar en las emociones negativas vistas en casa, como pueden ser la tristeza y enfado, encadenan de por vida. Es una cadena perpetua emocional y transgeneracional. En otros tiempos por lealtades familiares la gente se batía en duelo. Hoy tal vez no se muera en el sentido literal aunque se vive muerto.


En consulta se escapan palabras nunca dichas con sencillez y verdad. A veces, se dice incluso eso de: Uy! Esto se me ha escapado, me ha salido solo, nunca me lo había dicho así. Qué bueno es eso! Eso, eso mismo, es lo que hay que decir una y otra vez para empezar la disolución de la cárcel de la desmotivación en la que nos hemos metido. Ese es el Mantra Real que disuelve nuestro malestar.

Para recuperar la motivación hay que salir primero de la desmotivación. De verdad. Sin trampas ni cartón. Despatando los velos tejidos como marañas. Y recuperar la Fuerza Vital que nos coloca ante la vida con un SI con mayúsculas.

Como el tema de la motivación da para mucho y, aún más tratándose de la “in”trínseca, hasta aquí algunas aclaraciones que pueden servir para empezar a motivarnos. Continuará...