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Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el auténti...

Más que propósitos: Despropósitos

Fin de excesos navideños. Volvemos a la normalidad. Menos es más. ¿Cuándo nos daremos cuenta? Enero es un mes inspirador. Este principio de año suelta la inercia de marcarte objetivos alimentando al personaje ideal que intentas lograr y no llega. Comienza a ser simplemente tú mismo. Suelta los “debería”, los “tendría que”, los “si..., entonces...”.

En el fin-principio de año escribimos listas interminables de objetivos y sueños inconclusos que ni viviendo 150 años llegan a cumplirse.


¿Para qué arrastramos año tras año los mismos propósitos una y otra vez?
¿Cuáles son los frenos del año pasado para no ponernos manos a la obra?
¿Lo que nos proponemos es lo que queremos y nos conviene de verdad?

En 2014 haz algo distinto por ti: haz una lista de des-propósitos.
Desprendernos de los viejos propósitos, los que nos aconsejan, estresan y obligan.

Considera los siguientes pasos a seguir:

1.- Toma nota y date cuenta de:
Propósitos obsoletos: esos que llevas escribiendo durante años y no terminas ni de concluir ni de soltar. “Si retomara este antiguo proyecto, entonces le daría el empuje final”. ¿Para qué buscar nuevas motivaciones en situaciones que ya han acabado? Las cosas que han pasado, pasadas están. Dar vueltas sobre las mismas ideas enreda más que abrir nuevos caminos.
Propósitos recomendados: son las peticiones y sugerencias a cumplir según los consejos de los demás. ¿Cuántas veces has escuchado eso de: “lo que tú tienes que hacer es”? Por ejemplo: “Irte a trabajar al extranjero dado tu nivel de formación y las escasas oportunidades que hay aquí”. O bien, eso de “encontrar una novia” o “dejar a la actual que mujeres hay a montones”. Normalmente lo que nos aconsejan tiene más que ver con quien hace la recomendación que con nosotros mismos.
Propósitos estresantes: Son propósitos insalubres porque no facilitan sentirnos mejor sino todo lo contrario. “Estoy cansado pero debería trabajar más para obtener ese ascenso”. Nos proponemos logros esforzados que tan solo hacen tensar la cuerda que rompe nuestro equilibrio interno. Luchamos para llegar a metas absurdas por falta de coherencia.
Propósitos de obligación: son las responsabilidades que asumimos por otros en contra de nosotros mismos. “No te preocupes por ese asunto, ya me encargo yo”. Estamos asumiendo situaciones de más, que pesan, porque en el fondo no queremos y sin embargo cómo vamos a decepcionar, a dejar de hacer aquello que se espera de nosotros. Qué gran engaño para todos! El compromiso se adquiere de verdad ante lo que libremente se elige y más que cargar, regenera.

2.- ¿Te cuesta ser sincero contigo mismo para soltar los propósitos de siempre?
Imagina que estás ante tu vieja lista de propósitos y que por fin se cumplen! Sí, se cumplen todos y cada uno! Si no sientes paz y tranquilidad de un modo inenarrable tal vez no los necesites tanto.

Visualízate soltando el esfuerzo por conseguirlos y la frustración por no llevarlos a cabo. Uno a uno. ¿Cómo te sientes ahora? Describe esa sensación, es algo así como... algo parecido a... ¿Qué es eso que sientes? ¿Tal vez algo así como ligereza, alegría, fuerza, vitalidad?

3.- Empieza hoy mismo a dar forma y volumen a esa sensación
Materializa esa sensación de forma concreta, posible y tangible. Aquello que sí puedes hacer hoy porque cuentas con los recursos para ello. Hoy y ahora. Haz por ti y para ti cosas que conecten con esa sensación cada día. Hoy, mañana y pasado mañana. En Enero...Marzo...Julio...Septiembre... y Diciembre.

Ten presente cada día esta sensación y dirígete hacia ella en la acción. Recuerda la sensación anotándola en el espejo del baño, en la nevera, en el ordenador, en el coche, en el carrito del niño...vive eso, se eso, cada día. Al cerrar el día, pregúntate: ¿he vivido eso hoy?, ¿he sentido eso?, ¿cuándo?, ¿qué ha pasado?.

Al cabo de un tiempo conectas con más que propósitos.

  • Suelta lo que no quieres
  • Observa qué sucede
  • ¿Cambia algo?
  • ¿Eso que cambia es más acorde contigo?
  • ¿Es eso lo que realmente quieres?
  • ¿Qué sientes?
  • Nómbralo. Sentir eso una y otra vez es el PROPÓSITO RENOVADO de este año.

 Al llegar al fin del 2014 haz balance sobre lo sucedido durante el año. Cierra el 14 volviendo a soltar todo aquello que está de más. Soltar y disolver inercias, pautas heredadas y adquiridas, personajes, ideas de mejores yoes, creencias. Soltar para ser más y más sencillamente uno mismo. Tal vez no hay mucho más que hacer, no hay mucho más que desear tener. Dejar de hacer y de tener para empezar a ser. Suelta el autoengaño de los propósitos, recorre el camino de los des-propósitos y comienza a vivir de verdad ahora.