Meditación en la Vida Cotidiana

En estos tiempos intensos de desbordada sobre-estimulación es inminente la necesidad de parar para tomar perspectiva. La inercia socioeconómica de producir más en un corto espacio de tiempo hace que más pronto o más tarde colapsemos.
El estrés y la ansiedad son consecuencias de estas sociedades frenéticas.  

Te invito a parar un momento mientras lees este artículo. Piensa en todo lo que tienes que hacer de aquí a un rato, en lo que hiciste antes de detenerte ahora. Piensa en todos tus asuntos; la familia, el trabajo, esa situación con aquella persona en particular. Piensa en todo ello a la vez. ¿Puedes pensar en todo a la vez?

Te darás cuenta que no es posible atender a todo a la vez. Primero llega una cosa y luego otra. La meditación es el contemplar consciente de todo este movimiento; sensaciones, recuerdos, anticipaciones, sentimientos. Meditar no es dejar la mente en blanco. Esto no es posible, la mente como un péndulo oscila de atrás a adelante, de los recuerdos del ayer a las anticipaciones del mañana. Meditar es atender a este movimiento incesante, sin intervenir. El entrenamiento en esta práctica posibilita la experiencia de atestiguar espacios vacíos y fértiles entre pensamiento y pensamiento que corresponden a áreas más intuitivas del hemisferio derecho.

Enfoca la atención en la respiración; inhalar y exhalar, de principio a fin, observa sin emitir valoraciones. Date cuenta de lo que acontece en el cuerpo físico, cuerpo mental y cuerpo emocional. Al mismo tiempo, reúne todo ello con la parte más esencial y transcendente de ti mismo, tu parte espiritual.

La imagen de la meditación no es sólo un monje rapado en el Himalaya cruzando las piernas en posición de loto, tampoco es la imagen de una vida de retiro y de silencio, ni tan siquiera la de una persona sentada en una silla esperando a que sus reflexiones le lleven a buen puerto. La imagen de la meditación está en la vida misma. Son unas neurovacaciones en plena actividad diaria. Mientras estamos en el atasco, caminando de un lado para otro, trabajando, en los encuentros con tu pareja.  

La propuesta de practicar Meditación en la Vida Cotidiana trata de traer el doio, el templo de meditación y los lugares de retiro, a la vida. Trata de vivir las ventajas de los ritmos orgánicos y naturales, como los que encontramos en la Naturaleza, en plena actividad urbana. Es activar el estado de presencia en cada acontecimiento que vivimos; mientras hacemos la compra, atendemos a nuestros hijos, charlamos con un amigo. La práctica se activa en la sala de meditación y se entrena en la vida a través de unos enfoques de atención semanales.

La Meditación en la Vida Cotidiana aporta una riqueza interior incalculable. Favorece el ser frente al hacer. Es una entrega al parar para saborear el hacer de otra manera. La visión se torna clara, la voluntad no pesa porque no está basada en el esfuerzo sino en la fluidez, la concentración aflora desde la presencia. Es el gran gozo del momento presente, del aquí y del ahora. Es una oportunidad para reencontrarnos en un inmenso océano, donde un día nos perdimos víctimas de nuestros pensamientos, creencias y patrones de comportamiento..

Meditar es autoconocerse. Es un puente hacia el descubrimiento de que el ser humano tiene una infinita capacidad para sentirse bien, feliz y en paz. Es una oportunidad para revelar a través de la experiencia la dimensión espiritual de esta aventura humana en la que vivimos.

Las investigaciones académicas sobre la meditación en Occidente llevan realizándose desde hace cuatro décadas. Ellen Langer, una de las pioneras, actualmente psicóloga en Harvard, documentó las mejoras que la meditación trae a las funciones cognitivas, incluso en adultos mayores. Con el tiempo, se descubrió que incluso en sesiones breves, esta práctica tenía un efecto positivo notable tanto en las emociones como los pensamientos de una persona y, por lo tanto, en el sistema neural donde todo esto se origina.

La meditación ofrece beneficios a la salud integral del cuerpo que han sido comprobados en múltiples ocasiones y estudios. En 2001 un grupo de investigación de la Universidad de Wisconsin descubrió en el cerebro de los meditadores la formación de un patrón de actividad en la zona frontal del cerebro que, entre otras cosas, está asociado a estados emocionales de “enfoque-orientado”, estado en el cual el individuo está inclinado a interactuar con el mundo que lo rodea y no a huir de él.

En una investigación realizada en 2012 en la Universidad de Washington ante pruebas “multitasking”, habilidad de prestar atención a decenas de acciones simultáneas, los investigadores descubrieron que meditar provoca escasas emociones negativas al final del día y mejoras significativas en la resolución de múltiples tareas. Destrezas muy valoradas en este circo de tareas cotidianas en el que vivimos.

Meditar es la habilidad de aquietar la mente, enfocar la atención en el presente y atravesar las distracciones del camino. La conciencia, en otras palabras, ayuda a nuestras redes de atención a comunicarse mejor y con menos interrupciones. Este estado meditativo bien podría ser el estado natural de nuestro cerebro. Practica meditación e incorpora el corazón de esta conciencia a tu vida cotidiana.


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