12 Claves para Despertar la Felicidad

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No somos lo que tenemos, no somos lo que hacemos, somos un diamante por descubrir que ya está brillando. 

La felicidad está en el aquí y en el ahora. El gran viaje está en el interior.


1.- Practica el dar las gracias de corazón
2.- Relativiza lo negativo de la vida y lo positivo también
3.- Mírate más desde el Observador o Conciencia Testigo
4.- Confía en ti y Confía en lo imprevisto de la vida
5.- Despierta tus emociones: pregúntate cómo te sientes
6.- Escucha y habla desde una presencia abierta
7.- Cultiva relaciones conscientes: aprende de cada experiencia
8.- Recupera tu poder personal
9.- Para, practica el silencio y la respiración natural consciente
10.-Toma decisiones escuchando a tu corazón y activando tu intuición
11.- Vive hoy como si fueras a morir mañana
12.- Materializa el propósito de tu vida enfocado hacia el bien común

1.- Practica el dar las gracias de corazón

¿Cuándo dijimos por última vez gracias con el corazón?

En muchas ocasiones, lo que parece cierto por la noche, momento en el que recordamos y anticipamos los problemas, deja de ser cierto a la mañana siguiente. Podemos comenzar por dar las gracias a cada nuevo día.  

2.- Relativiza lo negativo de la vida y lo positivo también

¿Qué es relativizar?
No es más que estar dispuesto a ver las cosas de otra manera.

Queremos tener razón según nuestras creencias e ideas. Este empeño nos engancha al sufrimiento. Relativizar nos aporta más serenidad y, no solo ante situaciones de dolor y tristeza, sino también de placer y alegría. 

3.- Mírate más desde el Observador o Conciencia Testigo

¿Puedes imaginarte como si te estuvieras observando a ti  mismo?

Vamos a hacer una prueba: 

-Cierra los ojos y piensa ahora en una dificultad por la que estás atravesando en estos momentos. Imagínate dentro de esa situación como si la estuvieras viviendo ahora mismo.  ¿Qué sientes? Permanece ahí unos instantes.

-Bien, ahora sal de esa situación. Déjala a un lado. Imagina que das un paso al frente, o atrás, o a la derecha o la izquierda y pregúntate ¿de qué me doy cuenta ahora que miro esta situación difícil desde otra perspectiva?

4.- Confía en ti y Confía en lo imprevisto de la vida

¿Quién queda en realidad cuando todo se pierde?

El modelo que vivimos contiene un programa de aprendizaje que nos enseña a dejar de confiar para cubrir las expectativas de fuera. Cuando reconocemos que en la vida hay cosas que no dependen de nuestra intervención, nos abrimos a las experiencias vitales tal cual suceden. Así, vamos recuperando la confianza. Esto no significa que no nos pongamos objetivos y que dejemos de trabajar en ellos, si no que, nos damos cuenta que es más importante disfrutar de cada paso del camino que querer atrapar un resultado determinado de antemano. 

5.- Despierta tus emociones: pregúntate cómo te sientes

Si todo, absolutamente todo, está dentro, ¿se nos ha educado para mirar en esta dirección?.

La sociedad de consumo provoca estímulos que nos distraen, lejos de atender nuestro mundo emocional. Es lo que buscan muchas personas, mirar hacia fuera antes que reordenarse por dentro.  Si insistimos en dejar en manos del inconsciente todo lo que sentimos, tanto lo positivo como lo negativo, estamos negándonos a nosotros mismos. 

6.- Escucha y habla desde una presencia abierta

¿Estoy  dispuesto a conocerte y a que me conozcas?

Abre espacios en tu mente y en tu corazón cada vez que tengas un encuentro con otro ser humano conocido o no tan conocido. Suspende el juicio, tu valoración, la opinión de otros y ábrete a estar plenamente presente como si se tratara de la primera vez. Escucha desde ahí, habla desde ahí.

7.- Cultiva relaciones conscientes: aprende de cada experiencia

¿Qué admiro de ti?, ¿qué me irrita de ti?

Sea lo que sea que admiramos y juzgamos fuera es una parte de nosotros mismos que no aceptamos o rechazamos. Cuando admitimos esto, dejamos de quejarnos y de protestar. Es el punto de partida para comenzar a vivir asumiendo nuestra responsabilidad y compromiso.

8.- Recupera tu poder personal

¿Nos preocupa excesivamente la opinión de los demás?

Desde niños aprendimos a depender de la aprobación ajena. Cuando hacíamos algo correcto, se nos consideraba “buenos” y cuando hacíamos algo erróneo, se nos etiquetaba de "malos". Confundimos esa mirada de aprobación o desaprobación con el amor. De este modo se gesta el sentimiento de culpa y la falta de autoestima. La culpa nos conecta con que hemos hecho algo que está etiquetado fuera como malo. Y, la autoestima con ceder el poder fuera, a un otro que evalúa positiva o negativamente.  

9.- Para, practica el silencio y la respiración natural consciente

¡Atención!

Ruido, pensamientos inconexos, polución mental. En esos momentos es bueno pararse, estar en silencio y respirar de forma consciente y natural. De esta manera conectamos con el corazón.  
Necesitamos estar centrados. Eso se consigue meditando. Meditar es contemplar lo que está pasando: sensaciones, emociones, pensamientos.

10.-Toma decisiones escuchando a tu corazón y activando tu intuición

¿Tomamos decisiones desde la claridad o la duda y las prisas?

Cuando escuchamos al corazón se produce la claridad y el discernimiento desde donde podemos actuar de un modo más coherente con nuestra verdad. De este modo, alineamos los 4 cuerpos: físico, mental, emocional y espiritual.  

11.- Vive hoy como si fueras a morir mañana

No llegues al final de tu vida diciendo ¿y si toda mi vida ha sido una equivocación?

Morimos cada día a viejas formas, tendencias y hábitos. En realidad estamos muriendo cada día a relaciones, amistades, trabajos… Si la vida y la muerte fueran 2 laderas de una montaña, no hace falta esperar a morir para ver ahora qué nuevas oportunidades nos ofrece el otro lado de la montaña. Morir y renovar tu vida.

12.- Materializa el propósito de tu vida enfocado hacia el bien común

¿Qué puedo hacer por el mundo en el que vivo?

El desarrollo personal es un viaje al interior de un mismo. Un viaje donde conocernos y realizarnos en cada etapa de la vida. Conocernos para desprendernos de los patrones que nos limitan y reencontrarnos con las cualidades más profundas que están ya en nosotros. Realizarnos para materializar todo este conocimiento de nosotros mismos en la acción de nuestro día a día y  ayudar a los demás. Es decir, para dirigirnos hacia un bien común compartido.