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Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el auténti...

Las claves de 'Una Nueva Mirada'

Con los ojos de siempre, vemos lo mismo de siempre. Se necesitan ojos nuevos para ver cosas nuevas. Unas nuevas gafas desde donde ver la vida tal cual es.

¿Qué nos impide ver con claridad?

Estamos condicionados por la subjetividad de un programa vital heredado y las experiencias inconscientes que tendemos a repetir.

Este programa vital heredado y aprendido considera que:

1.- El amor, la aceptación y el reconocimiento están fuera

Desde niños estamos buscando amor. Sin amor no se crece. Entendemos el amor de un modo distorsionado. Nos quieren si cubrimos las expectativas de algo/alguien fuera. Primero son los padres, luego, amigos, jefes y parejas. Nos pasamos la vida buscando este amor, aceptación y reconocimiento fuera, cuando en realidad están dentro. 

2.- El pensar antes que el sentir.

Según el programa vital lo importante es la razón, el intelecto, la lógica. Las emociones se han dejado a un lado. La herramienta de la mente es muy importante pero no es suficiente. Dejamos en el tintero del inconsciente el cuerpo emocional. En lugar de reconocer las cualidades positivas y negativas que nos negamos dentro de nosotros, las proyectamos en los demás. Recuperar el sentir es fundamental para equilibrar el cuerpo mental, emocional, físico y espiritual.

3.- Las relaciones son reactivas

La represión emocional genera reactividad. Existe un mecanismo de defensa, ataque y huída que se manifiesta por medio de la protesta, queja y evasión. Por ejemplo, cuando me siento atacado por mi pareja, ataco, me someto o escapo. Y, así, repito la pauta una y otra vez sin comprender en realidad qué es lo que está sucediendo. Me convierto en la víctima y el verdugo de la vida que vivo. El amor distorsionado se va acentuando con capas y velos que nos impiden relacionarnos de un modo consciente.

4.- El yo y el tú están separados: La dualidad.

Esta separación entre el yo y el tú es el principio de todo conflicto. Comienza la batalla. ¿Qué ocurriría si de verdad hay un yo que se quiere mirar en un tú para darse cuenta que ese “me irrito” o bien ese “me maravillo” está hablando de algo mío, de eso mismo o de todo lo contrario?. Comprender que somos reflejos unos de otros es el principio para sanar el conflicto que se da en la proyección.

5.- El hacer es más importante que el parar.

Un hacer con un frenético ritmo que persigue el logro y el éxito. Hacer para producir compulsivamente. Mientras que el parar es un espacio ampliado fértil donde conectar con la mente intuitiva y desde ahí comprender, elegir y tomar decisiones. Un parar para redescubrirnos y reorientar el rumbo de nuestra vida.

6.- El  Yo  ideal frente al Yo auténtico.

El yo ideal es la mejor idea que tengo de mi mismo. Hacia dónde quiero llegar. Así mantengo la línea de tensión divisoria entre dónde estoy y dónde quiero llegar. No deja de ser una idea de esperanza de un mundo mejor en el futuro. Si este sueño no se cumple, cosa que normalmente sucede, caemos de nuevo en otra idea de fracaso y frustración.  De este modo vuelvo a bloquear mis talentos auténticos y naturales. Dejo de fluir porque sigo sujeto al esfuerzo de alcanzar. No nos damos cuenta de que ya somos ahora y de que las cosas tal y como están, están bien, porque son experiencias vitales. Todo está aquí y ahora. Las infinitas posibilidades, como diría la física cuántica, ya se están dando en el presente.

Una nueva mirada

Para qué: Disolver la cadena de condicionantes. Conectar con la potencialidad creadora que ya somos. Vivir desde el yo auténtico, es decir, desde la manifestación de nuestra esencia.

Hacia dónde: Hacia la libertad de ser uno mismo. La confianza y la felicidad generada desde dentro y en el ahora.

¿Cómo? Autoconocimiento y Expansión de Consciencia.