Consultoría / Coaching / Psicología / Mindfulness

Hola! Soy Marta Pato y quiero compartir contigo mi propósito de expandir la consciencia y facilitar el autént...

¿Qué quieres? ¿Qué quiero?


foto: www.tobecloser.com
Cuando nos embarcamos en una relación sentimental nos preguntamos ¿qué queremos?

Conocer a alguien requiere de un tiempo y un espacio. Implica una disposición abierta para encontrarnos con nosotros y con el otro completamente, es decir, con las luces y las sombras. Solemos sentir rechazo y temor al hablar de sombras ya que creemos que están formadas solo por aspectos negativos de la personalidad. Sin embargo, este lado oscuro incluye todo lo negado de lo que no somos conscientes. No solo se trata de lo negativo sino también de lo positivo que hemos ocultado. Por ejemplo, una habilidad artística que está pendiente de manifestarse, es sombra positiva y el miedo al conflicto que por la experiencia hemos aprendido a evitar para no sentir dolor, es  sombra negativa.  En lugar de reconocer las cualidades positivas y negativas que nos negamos dentro de nosotros, las proyectamos en el otro. Sea lo que sea que admiramos y juzgamos fuera es una parte de nosotros mismos que no aceptamos o rechazamos. Y, aquello a lo que nos resistimos, persiste. 

¿Estamos dispuestos a estar presentes cuando surgen las sombras en una relación?

La pareja nos enfrenta al desafío de sanar y trascender las heridas emocionales no resueltas del pasado. Este vínculo es un reflejo elevado a la máxima potencia para descubrirnos más y mejor a nosotros mismos. ¿Qué admiro de ti?, ¿qué es lo que me molesta de ti?, ¿qué tiene que ver eso conmigo?, ¿qué es lo que me cuesta aprender de todo esto?.  El futuro de una relación está determinado por la gestión de las sombras emocionales que aparecen.  Como diría Jung, la sombra es la persona que preferimos no ser. Resulta imprescindible querer encontrarnos con esa persona oculta para desarrollar el auténtico potencial innato y establecer un vínculo de relación de pareja desde el crecimiento compartido. Uno de los propósitos de la pareja es la expansión de nuestra conciencia y del corazón.

¿Estamos dispuestos a plantear qué está pasando? ¿Estamos dispuestos a abrirnos a ver las partes que nos hemos negado de nosotros mismos?

Mujeres y hombres procesamos de un modo diferente. En contra de lo que creíamos, la ciencia nos sugiere que el cerebro tiene sexo. La parte masculina, cargada de testosterona, es más pragmática y directa. La parte femenina, repleta de estrógenos, es más sentida y comunicadora. La neuropsiquiatra Louann Brizendine indica que el cerebro femenino desarrolla más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción. A pesar de estas reflexiones científicas, parece que hombres y mujeres tenemos similares dificultades para poner luz en la sombras emocionales, en definitiva para llevar al consciente lo inconsciente. Modelos aprendidos desde la infancia nos empujan a ocultar aquellas emociones reprimidas para conseguir la aprobación y el reconocimiento de los padres, figuras que más adelante se sustituyen por la pareja.  Tal vez sea interesante explorar en las semejanzas de estos corazones condicionados por un programa heredado y aprendido. 

Los viejos modelos del mundo se están disolviendo y entre ellos también el modelo de relación sentimental.

Más allá de las diferencias sexuales cerebrales, hombres y mujeres pueden preparar juntos un nuevo modelo de relación como compañeros semejantes que viajan creciendo al revelar las sombras que ocultan su auténtica identidad. Es un modelo abierto al descubrimiento de nosotros mismos junto al otro, al descubrimiento de quiénes somos realmente y qué queremos.  Si no estamos dispuestos a conocer y aceptar al otro plenamente con sus luces y sus sombras, no haremos el viaje al completo y estaremos negándonos a nosotros mismos. Que el cerebro y el corazón vivan un nuevo modelo de amor donde la base se sustenta en la disposición de hacer consciente las partes reprimidas de uno mismo. Abramos el corazón! Esto ya no es cuestión de sexos ni de temor a las sombras.  Es cuestión de comprometernos a ser más nosotros mismos.

Es tiempo de construir desde el qué queremos en realidad para facilitar el camino del crecimiento y del compartir.

Secretos para despertar y ser felices



[Para más información, haz click en la imagen y en los comentarios]

Propósitos con Voluntad

foto: www.tobecloser.com
El nuevo año ya está en marcha. 

¿Cómo poner nuestros propósitos en acción? Con Voluntad. 

La voluntad es la capacidad de decidir y ordenar la propia conducta. Propiedad que se expresa de forma consciente en el ser humano para realizar algo con intención. 

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein.

La fuerza de voluntad se pone a prueba con cada obstáculo que encontramos en el camino. La primera resistencia que nos podemos encontrar es no tener claramente definido nuestro propósito. ¿Qué es eso que quiero realmente? Esta pregunta lleva implícita el dejar la inercia de aquello que creo que quiero para pasar a definir lo que quiero de verdad. Sincerarse con uno mismo es el primer y gran paso. 

Esta fuerza de voluntad nos impulsa a la acción. Sin embargo el 80% de las veces se queda a medio gas, concluyendo en una justificación del tipo: “es que me falta fuerza de voluntad”. Mientras que la fuerza interior es innata, la fuerza de voluntad es una habilidad que se entrena en lo cotidiano mirando atentamente hacia nuestras metas. 

La voluntad disciplinada es un arma formidable. Roberto Assagioli.

Es importante no confundir fuerza de voluntad con esfuerzo. La fuerza de voluntad cuando fluye en positivo nos ayuda a superar viejas inercias y enfoca los pensamientos hacia un futuro más sano y mejor para nosotros mismos. Esta fuerza de voluntad actualiza las cualidades naturales en la acción misma de ir haciendo lo que toca en cada momento. Ayuda el definir claramente los objetivos y los pasos para ir llegando a la meta. El resultado, aunque se prevee de antemano, no importa tanto, porque lo interesante es haber recorrido y disfrutado el camino. 

Todo proceso de cambio requiere, por un lado, de una etapa de contemplación de la situación, y, por otro, de acción. La fuerza de voluntad está relacionada no solo con la acción sino también con la sostenibilidad de dicha acción en el tiempo para que dicho cambio pueda culminarse en una auténtica transformación. 

Ser paciente ayuda a ir creando este hábito. Preguntarnos qué es lo que ocurrió para sabotearnos esta voluntad es un buen comienzo para darnos cuenta de viejos hábitos. En ocasiones, las repetidas vivencias sombrías que alteran nuestra paz necesitan ser positivizadas. Positivizar antiguos patrones se logra atravesándolos y mirando qué hay detrás de estas compulsivas tendencias. 

La fuerza de voluntad conecta con nuestra fuerza interior. La fuerza interior es un firme asidero para estar más cerca del borde que nos impulsa hacia donde queremos llegar. La fuerza interior se encuentra en ese lugar donde reconocemos la luz que hay dentro y que vierte amor sanador a través de nuestra mirada, nuestras palabras y nuestras acciones. El amor puro puede fluir con más facilidad cuando se activa esta fuerza interna traducida en voluntad para permitir la comprensión, la reconciliación y la libertad. 

El querer lo es todo en la vida. Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta las montañas. Alfred Victor de Vigny.

Durante este mes de Febrero: 

1.-Sé sincero contigo mismo y elige 3 propósitos verdaderos, claros y concretos para este año
2.-Redacta estos 3 propósitos en forma positiva, tiempo presente y en primera persona. Describe también cómo te vas a sentir. Por ejemplo, sustituye voy a hacer más ejercicio por, me cuido y me siento sano cada vez que camino 45 minutos 3 días por semana. 
3.- Cada día visualízate a ti mismo viviendo esos propósitos como si ya estuvieran sucediendo aquí y ahora. Recoge la sensación que te hace sentir el vivir esos propósitos ya y fíjalos en tu cuerpo con un gesto anclaje para intensificar esa sensación. Para un momento y respira esa sensación sentida durante 5 minutos. 
4.- Recorta fotos de viejas revistas que te hagan conectar con tus propósitos y pégalos en una cartulina que tengas a la vista. 
5.- Ante cualquier cambio, suelen aparecer resistencias y miedos que dificultan el proceso. Potenciar las emociones positivas nos ayudará a superar esas barreras y a asumir los riesgos necesarios. Conecta con la fuerza interior y la luz que ya eres. 
6.- La constancia es una gran aliada para promover la fuerza de voluntad. Dedica una hora al día a conectar con estos pasos y tus propósitos
7.- Decídete a cambiar y fija una fecha límite para la puesta en marcha de tus propósitos. Firma el compromiso que has adquirido contigo mismo como si de un gran contrato se tratara. 

En este nuevo año que acabamos de estrenar, nuevos retos se avecinan. Cuanto más fortalecida esté nuestra fuerza de voluntad, mucho mejor nos sentiremos. Y, es que el gran cambio, acontece en medio del gran caos del vivir cotidiano.